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El perfeccionismo y sus consecuencias
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Perfeccionismo: ¿Es una bendición o una maldición?

En nuestra vida diaria, por supuesto, no es raro escuchar o usar el término «perfeccionista» para describir a alguien. A veces asociamos el perfeccionismo con el éxito y el prestigio y otras con el estrés constante y la búsqueda incesante de la perfección. Entonces, ¿el perfeccionismo es un aliado en el camino hacia el éxito o un rasgo de personalidad multifacético?

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¿Qué es el perfeccionismo?

Hoy en día, un gran porcentaje de personas se caracteriza por una lucha constante por el perfeccionismo. Sin duda, la edad moderna permite a las personas establecer estándares muy altos en términos de sus objetivos y su desempeño.

Muchas veces, las personas en su búsqueda de logros entran en el reino de la exageración, y comienzan a evaluarse a sí mismas y a su desempeño con estándares perfeccionistas. Es decir, con estándares que no aceptan nada más que el éxito como desempeño perfecto.

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¿Por qué el perfeccionismo podría ser una maldición?

El perfeccionismo es completamente diferente de la búsqueda saludable del éxito. Esto es evidente por el hecho de que, si bien la búsqueda saludable del éxito se asocia con sentimientos positivos de satisfacción después de lograr una meta, el perfeccionismo a menudo va acompañado de emociones negativas y una variedad de dificultades en todas las áreas de la vida del individuo.

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Las personas perfeccionistas suelen fijarse metas poco realistas y esquivas que, por supuesto, a menudo no logran. Este fracaso, a su vez, lleva a las personas a ser demasiado estrictas consigo mismas y a culparse a sí mismas por su insuficiencia, lo que afecta su autoestima y conduce a sentimientos de ansiedad y depresión.

Entonces, los individuos abandonan por completo sus objetivos originales y establecen otros nuevos, como resultado de lo cual se crea un círculo vicioso.

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Los perfeccionistas son menos eficaces

Según la investigación, los perfeccionistas tienden a ser menos eficientes y más ansiosos por las tareas que deben realizar. La intensa presión para lograr el objetivo y el miedo a un posible fracaso, combinados con los objetivos que no se pueden alcanzar fácilmente, reducen la productividad y la eficiencia del individuo y, a menudo, conducen al fracaso.

En caso de fracaso, estas personas se sienten completamente indignas, ya que identifican su autoestima con el logro de metas.

Su rigidez les impide ver el lado positivo del fracaso o el error

Como era de esperar de lo anterior, la intensa ansiedad y el miedo al fracaso, que distinguen a los perfeccionistas, tienen consecuencias negativas en su funcionalidad y vida diaria, mientras que al mismo tiempo les lleva a tener dificultades en general para ver el lado positivo de los hechos.

Los perfeccionistas son más propensos a los problemas psicológicos y físicos

Sin duda, los altos estándares pueden contribuir a la excelencia de las personas. Sin embargo, un estándar demasiado alto de perfeccionismo no siempre garantiza el éxito y, al mismo tiempo, hace que las personas sean vulnerables a problemas psicológicos y físicos como ansiedad, depresión y malestar estomacal.

Es decir, las personas con estándares perfeccionistas pueden sobresalir, pero pagan un precio psicológico doloroso.

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En conclusión, el perfeccionismo, sin importar si conduce al éxito o al fracaso, ciertamente tiene un costo emocional enorme en la vida de las personas y es una forma disfuncional y desadaptativa de lidiar con diversas circunstancias.

Un estilo de vida adaptable en la sociedad moderna puede ser uno que combine altos estándares de metas y desempeño con la capacidad de aceptarse a uno mismo, incluidos los aspectos imperfectos de uno mismo.

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