Síntomas del trastorno de excoriación (dermatilomanía) y sus características

Mujer que padece trastorno de excoriación

Las escoriaciones psicógenas o neuróticas, y como también se le reconoce dermatilomanía o trastorno de excoriación, es considerada como un apartado de los trastornos obsesivos compulsivos, como también un padecimiento crónico.

Resumen del trastorno de excoriación

La dermatilomanía se caracteriza porque el paciente sienta una necesidad urgente de tocar, rotar, pellizcar o rascar su piel debido a defectos o irregularidades que esta misma pueda presentar.

A causa de estas acciones, el paciente se provoca lesiones debido al rascado compulsivo, por lo que sus consecuencias pueden ser significativas dependiendo del daño que se ha infligido a la piel. El índice de partida del rascado puede darse por la reciente aparición de una herida o puede ser ocasionada desde una piel totalmente sana.

Se calcula que al menos en la población general un 1.4% de las personas puedan presentar estas condiciones, especialmente entre el rango de los 30 años, predominando en muchos casos el sexo femenino.

Comprender exactamente el porqué de la dermatilomanía todavía resulta un poco confuso para muchos especialistas e investigadores, sin embargo, se ha tomado en cuenta de que las personas que suelen acudir al rascado de la piel lo hacen como forma para aliviar el estrés.

Además, que también existe una estrecha relación de esta patología que lo acompaña de otras como lo puede ser trastornos de ansiedad, afectivos, de alimentación, entre otros. [1]

Causas asociadas a la dermatilomanía

Las razones asociadas con el trastorno de excoriación pueden ser múltiples. Una persona que lo padezca puede reflejar una personalidad bastante insegura, abordado por sentimientos de culpa o miedo constantes.

Y por esta misma razón al individuo le cuesta tener una autoestima sana, pues tiende a sentirse inferior, careciendo de confianza, así como también presenta dificultades para expresar su ira y agresividad de la mejor forma posible.

Sin dejar a un lado que su entorno social influye mucho, se asocia a este tipo de patologías con familias que ha abusado física o psicológicamente de la persona, ya sea por la ausencia de alguno de los miembros o por altas expectativas que imponen en ellos.

Todos estos puntos pueden hacer que la persona llegue a padecer síntomas de ansiedad generalizada tales como hiperventilación, tensión en los músculos, sudoración, palpitaciones; por lo que estos mismos conllevan a la persona a morder, pellizcar y rascar la piel independientemente de si presenta alguna irregularidad o no. [2]

Gratitud vs. culpa

Las personas con dermatilomanía comienzan a rascarse o pellizcar la piel debido a alguna sensación incómoda (de sequedad, ardor e incluso dolor) que no contiene y es allí cuando inicia comportamientos compulsivos que pueden estar directamente o indirectamente relacionados con éste.

Una vez iniciado, es difícil para el individuo poder controlarlo, por lo que lo cataloga como una sensación de agrado, alivio e incluso placer, que muchos describen como un período de trance.

Una vez terminado ese proceso de trance donde ya no siente la necesidad de seguir rascando la zona del cuerpo afectada, la persona comenzará a sentir dolor, remordimiento o culpa.

Esto da como resultado no solo las notables lesiones que se haya podido provocar el paciente, ya que lo más resaltante de esta patología es la vergüenza que provoca en el individuo a tal punto de que pueda intervenir en su vida social o laboral, desde evitar usar cierto tipo de ropa, maquillarse e incluso salir. [3]

¿Compulsivo o impulsivo?

Hay autores que prefieren tratar la dermatilomanía como un trastorno impulsivo más que compulsivo. Las compulsiones suelen llevarse a cabo en modo de rituales, patrones o conductas repetitivas con la finalidad de reafirmar o crear alguna obsesión que permita deshacerse de la ansiedad o estrés que lo acarrea.

Mientras que el impulso parece completamente espontáneo, es algo que el paciente reconoce de su existencia y alega que está allí “porque sí”.

Otra diferencia notable entre la compulsión y la impulsividad es que, en la primera, el paciente está consciente de ello, mientras que en la segunda no necesariamente es consciente, dado a que en muchas ocasiones la persona se ve sorprendida de sus actos como llevarse los cabellos a la boca, entre otros ejemplos.

Es decir que, aunque la dermatilomanía pueda tener muchas coincidencias con el trastorno obsesivo compulsivo en las repeticiones y rituales que se llevan a cabo para liberar cierta carga de estrés, con el trastorno de excoriación no cumple con propósito para llevarse a cabo, ya que la persona es invadida de una sensación incontrolable y no siente la necesidad de prevenirse de “algo”. [4]

Cómo se trata el trastorno de excoriación

Parte del tratamiento de una persona que padece trastorno de excoriación se basa en las tácticas o recetas que implemente el dermatólogo y el psicólogo. El problema estaría en el mismo paciente, ya que en la mayoría de los casos atendidos muchos han confesado que no habían sido capaces de pedir ayuda por extrema vergüenza.

Es muy importante que la persona se introduzca en psicoterapias que sean adecuadas para su caso. Existen terapias como las cognitivo-conductuales que podrían ser de mucha ayuda en estos ejemplos, así como también terapias de reversión de hábitos donde le enseñan al paciente a “cerrar los puños” para evitar que se rasque. [5]

Bibliografía:
  1. Rivera, E., Arenas, R. (2016). Dermatilomanía o trastorno de escoriación. Dermatología Cosmética, Médica y Quirúrgica. Vol. 14, N°. 3, 216-221. Recuperado de https://www.medigraphic.com/pdfs/cosmetica/dcm-2016/dcm163h.pdf
  2.  Pérez Elizondo, A. D., del Pino Rojas, G. T., Gómez Espinoza, M. (2013). Excoriaciones psicogénicas identificación, interpretación y abordaje de una patología de atención compartida. Revista Argentina de Dermatología. Vol. 94, N°. 4. Recuperado de https://rad-online.org.ar/2014/01/01/excoriaciones-psicogenicas-identificacion-interpretacion-y-abordaje-de-una-patologia-de-atencion-compartida/
  3. Martínez, J. C. Dermatilomanía o Dermatotilomanía. Recuperado de http://74-220-209-146.unifiedlayer.com/apalweborg/docs/dermatilomania.pdf
  4. Martínez, J. C., González, C. (2007). Rascado Cutáneo Impulsivo: Descripción de 6 casos clínicos. Revista GPU. Psiquiatría universitaria (Chile). Vol. 3, N°. 2, 213-222. Recuperado de http://revistagpu.cl/2007/GPU_junio_2007_PDF/RASCADO%20CUTANEO%20IMPULSIVO.pdf
  5. Abad González, A. C., Calvo Sánchez, E., Martínez Arias, R. M., Parramón Puig, G,Casas Brugué, M. (2015). Actualización en el Trastorno por Excoriación. Una
    revisión de la literatura. Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace.
    Revista Iberoamericana de Psicosomática. N°. 116. Recuperado de http://www.editorialmedica.com/download.php?idart=721

1 comentario

  • Mi hija de 13 años se desespera cuando no cumple con sus tareas del colegio, y cuando se le acumula le da por llorar y se cierra que se pone negativa. Le da un ataque de ira, y comienza a decir que ella ni quiere vivir esta vida, que ella no es feliz

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