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La adicción a la comida y su relación con el estrés

La adicción a la comida es un trastorno psicológico caracterizado por una necesidad compulsiva por la ingesta de cierto tipo de alimentos, la cual la persona perdió la capacidad de controlar.

¿Qué es la adicción a la comida?

Una adicción, según la OMS es una enfermedad física y psico-emocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. (1)

En el caso específico de la adicción a la comida, el consumir cierto tipo de alimentos conocidos por su gran contenido calórico se convierte en prácticamente una obsesión que llega a interferir sobre el normal desenvolvimiento de la vida de la persona.

Llegan a experimentar un impulso incontrolable por consumir alimentos ricos en carbohidratos, azúcares y grasas, en su mayoría conocidos como comida chatarra o basura, los cuales en exceso ocasionan problemas a la salud.

El individuo que padece una adicción a la comida no ingerirá los alimentos con la finalidad de mantener el óptimo funcionamiento de su organismo, lo hará para saciar todos aquellos antojos que han venido ocupando sus pensamientos a lo largo del día.

Un adicto a la comida no come para seguir viviendo o funcionando, él vive para comer.

El aumento significativo en la aparición de trastornos alimenticios en las últimas décadas (anorexia, bulimia, comer en exceso compulsivamente y muchos otros relacionados) ha provocado que sean aclamados como una enfermedad de la civilización del siglo XXI.

Los síntomas de la adicción a la comida son los siguientes:

Los expertos han identificado factores de riesgo psicológico para los trastornos alimentarios, es decir, lo que resulta directamente de la personalidad, pero también de las condiciones en las que vivimos. Más adelante se mencionará la relación entre el estrés crónico y la adicción a la comida.

1. Presentan una obsesión por la comida:

Uno de los primeros pensamientos que vienen a su mente con el nuevo día es la comida, el acto de comer se convierte en toda una obsesión.

Esta obsesión les lleva a comer sin parar, incluso hasta que su cerebro les ha dado la señal de saciedad. El adicto a la comida no puede parar de comer, cuando se encuentran al frente del alimento que les gusta sienten un impulso que les lleva a comer más allá de sus capacidades y a sentir malestar.

2. Pensamientos recurrentes:

Dedican gran parte de su tiempo a pensar en la comida en general, aquella que desean consumir y la que ya se han comido. Se ven invadidos por antojos todo el tiempo, lo que les lleva a ingerir muchas más de las calorías diarias que requieren para funcionar.

Al momento en que terminan de comer su desayuno ya están pensando en los alimentos que consumirán en el almuerzo, la cena y es posible que incluso en las meriendas y los antojos de media tarde.

El trastorno de adicción a la comida lleva a que la vida de la persona gire en torno a la comida, esta se convierte en su principal motivación y en lo que centra sus acciones.

3. Sentimientos de culpa:

Es uno de los principales indicativos de la adicción a la comida ya que la persona se ha fijado como meta mejorar su alimentación, quizás porque tiene unos kilos de más o por mantenerse saludable, sin embargo le gana el impulso y come hasta ya no puede más.

Siente culpabilidad porque aunque tenía la intención de no comer de esta manera, no pudo evitarlo; el impulso fue más fuerte, lo cual le genera un sentimiento de culpabilidad.

4. No hay conciencia de enfermedad:

Aunque la necesidad por comer es incontrolable, la persona niega a toda costa que está enferma, de hecho, afirma que en el momento que decida adquirir otros hábitos alimenticios, lo hará.

Se niega a reconocer que realmente presenta un problema de adicción, el cual es incapaz de controlar por sí mismo. Estos pacientes por lo general se esconden para consumir grandes cantidades de alimentos o aquellos que sabe que no debería consumir.

Si alguien les llegase a preguntar si han consumido ese alimento en específico, procederán a negarlo de manera rotunda.

Factores de riesgo psicológico para los trastornos alimentarios

Las causas de la adicción a la comida se pueden rastrear no solo en la obsesión social de luchar por una figura ideal (muy delgada), sino también en el estilo de vida popular de hoy.

1. Impulsividad

Esta es una característica común de todas las personas que sufren trastornos alimenticios y son adictos a la comida. Es un componente esencial de la adicción: nos está “diciendo” que actuemos aquí y ahora, a veces independientemente de las consecuencias.

2. Falta de perseverancia en la consecución del objetivo y la necesidad de una recompensa rápida

La combinación de estas características significa que no podemos mantener nuestra palabra para nosotros mismos, incluso si aún no somos adictos. La necesidad de sentir satisfacción con lo que hacemos es también un rasgo traicionero de la personalidad.

Si somos personas que queremos ver el efecto de inmediato, deberíamos estar más atentos cuando la merienda se convierta en el premio. Esta característica es también una de las características clave de los jugadores compulsivos (ludopatía).

3. Trastornos de la personalidad y trastornos psiquiátricos clínicos

El porcentaje de personas con trastornos o enfermedades mentales es significativamente mayor entre las personas con trastornos alimentarios. También incluye depresión y ansiedad. Los expertos dicen que nos acercan tanto a los trastornos alimentarios como a otras adicciones.

Las personas con problemas mentales son simplemente más susceptibles a cualquier fuente rápida de alivio o placer. La comida puede ser uno de ellos.

4. Estrés prolongado

Este es un factor muy peligroso que aumenta drásticamente el riesgo de trastornos alimentarios. El estrés, especialmente el estrés crónico puede contribuir a la adicción a la comida, que puede tener efectos irreversibles. Las razones, aunque aparentemente emocionales, también son biológicas.

El sistema endocrino, que refleja el estrés a largo plazo, regula nuestro comportamiento alimentario, determina cuánta energía almacenamos, “gestiona” la distribución de nuestros recursos energéticos. Además, está fuertemente asociado con procesos adictivos. Se ha demostrado que un sistema endocrino estimulado por el estrés puede causar reacciones neurobiológicas que promueven comer en exceso compulsivamente.

La experiencia a largo plazo del estrés es un factor común en todas las personas con trastornos alimentarios. Curiosamente, la investigación muestra que las mujeres que han sufrido abuso sexual, violencia física o acoso, son más propensas a sufrir trastornos alimentarios en la infancia. Otro estudio, a su vez, mostró que la crianza en un ambiente tóxico resulta en un mayor riesgo de adicción a la comida, incluida la obesidad y el sobrepeso.

Relación entre la adicción a la comida y el estrés:

     Los individuos, generalmente debido a la naturaleza de sus dinámicas diarias, se ven enfrentados de innumerables maneras a situaciones que, dada la complejidad y las emociones que les provocan, les producen estrés.

La mayoría de las personas a diario se ven envueltas en situaciones que de alguna u otra manera les generan estrés, pero no todas lo asumen de la misma forma. Algunos poseen la capacidad para superar situaciones adversas con más facilidad que otros.

Ciertos individuos, al verse superados por diversas circunstancias, recurren a recursos que les ayuden a enfrentar el día a día, como las adicciones.

1. Mantienen un vínculo especial con la comida

De manera similar al alcohólico, que se sienta con bebida en mano a pensar en sus problemas emocionales y es capaz de confesarle a la botella aquellos episodios de su vida que le producen tan agudo dolor, el adicto a  la comida busca anestesiar todo aquello que siente, en este caso con una barra de chocolate, por ejemplo.

Es una sensación de placer que, aunque pasajera, ayuda a la persona a mejorar su estado de ánimo. Para el adicto, la comida puede llegar a ser como un amigo que le contendrá en medio de cualquier adversidad que la vida le pueda presentar.

De esta manera, la comida chatarra es el perfecto acompañante para la soledad. Le puede fallar el mundo, pero esto lo llega a compensar con una deliciosa comida.

2. Uso de la comida como antiestrés

La comida para el adicto llega a ser un sustituto para el amor, la compañía, los amigos y aplaca el estrés que produce el tener que lidiar con estas situaciones.

Después de un día difícil o de una ruptura, nada como una comida alta en calorías que le conforte. La comida, por ende, actúa para el cerebro como una droga.

Se crea una dependencia tal que el cerebro se acostumbrará a recibirla y la persona de manera inconsciente irá cada día tras la fuente de su felicidad. Esto se convertirá en una conducta adictiva que pasará a controlar la vida del individuo.

La adicción a la comida está estrechamente relacionada con el hábito de comer sin parar, con la finalidad de afrontar la vida.

Bibliografía:
  1. Adicciones. Universidad Saludable. Universidad Rafael Landivar. (Internet). (Consultado 31 de julio 2.019). Disponible en: [Universidadsaludable]
  2. Acuña, C. ¿Adicción a la Comida? Revista InDependientes. (Internet). 2.017. (Consultado 30 de julio 2.019). Disponible en: [RevistaIndependientes]
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Dayerlin Sosa López

Dayerlin Sosa López es Socióloga y Psicoterapeuta egresada de la Universidad Central de Venezuela con componente Docente en la Universidad de Oriente. Se desempeña como facilitadora de talleres de crecimiento personal para empresas. Es escritora, dedicada al trabajo terapéutico y Psicoterapeuta Gestalt.

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Me ha resultado fácil entender cuál es la causa de mis ganas de comer todo el tiempo, la verdad no había podido verlo más claro luego de leer esta nota, gracias Dayerlin por aclararlo!