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Dar una mala impresión al compañero de trabajo
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9 errores que harán que des una mala primera impresión a los demás

No es novedad que las primeras impresiones son muy importantes, también esto depende en el contexto que suceden, sin embargo, en la mayoría de nuestras interacciones sociales, dar una mala primera impresión podría ser perjudicial, o significar un esfuerzo doble o triple para reparar esta mala impresión.

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Errores que nos hacen dar una mala primera impresión

Estas son algunas características que tienen las conductas o acciones que pueden ocasionar una mala impresión de nosotros mismos a los demás, la primera vez.

1. Llegar tarde a una reunión

Estás atascado en el tráfico, se averió repentinamente el transporte público en el que ibas, se atoró tu llave en la cerradura, pareciera que el mundo está literalmente en contra de que llegues a tu reunión a tiempo. Nadie está a salvo de contratiempos. Pero esto no es un error que la persona que te espera pueda perdonar fácilmente.

Un retraso de unos minutos no significa nada. Es fácil aprovechar este tiempo y no notar la ausencia de la otra persona. Pero qué tal si sucede lo siguiente: mientras no llegaba la otra persona, se actualizaron las historias de Instagram y dejó en visto todos los mensajes. 

La persona que está esperando probablemente pensará que simplemente no trató de llegar a tiempo. Y esto a menudo resulta ser el caso, ya que todas esas “causas de fuerza mayor” de hecho no lo son.

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Por eso es mejor ser más atento a la puntualidad, especialmente en las primeras reuniones. De lo contrario, no tendrás la confianza de la otra persona.

2. Ser despistado o descuidado

Ciertamente, no es bueno tratar de adaptar cómo nos vemos simplemente para complacer al otro. Pero hay una diferencia entre la libertad de expresión y el descuido. Y también entre el desorden y el descuido accidental.

Por ejemplo, cualquier persona puede mancharse accidentalmente la camisa al comer un helado. Pero cuando podemos determinar todo lo que ha comido una persona durante la última semana por las manchas en su camiseta, entonces la situación se vuelve algo diferente.

3. No hablar correctamente

Escribir y hablar correctamente es una de las habilidades básicas para quienes quieren causar una buena impresión. Sin embargo, esta habilidad a menudo se subestima.

Por supuesto, uno no debe avergonzarse de tener errores en su habla. Todos cometemos equivocaciones, nadie es perfecto. La alfabetización es un área en la que las personas mejoran constantemente. Y por lo tanto, no se debe desaprovechar esa oportunidad. Cuanto más correcto sea tu discurso, más fácil será causar una buena impresión.

4. Ser descortés

Por lo general, una persona es amable, educada y cariñosa con la persona a la que trata de dar una buena impresión. Debido a esto, presentar una actitud desdeñosa hacia las personas que te rodean puede dar una mala imagen de ti. Esto muchas veces se manifiesta en cómo nos comunicamos con el personal de servicio. Gritar ese “¡Oye tú!” y chiflarle al camarero puede anular arruinar tus esfuerzos anteriores.

5. Decir bromas inapropiadas

Para que un chiste sea bueno, debe ser divertido y apropiado. Y para ello es importante comprender correctamente el contexto.

Digamos que varias personas de una empresa pertenecen a un grupo discriminado. Sin embargo, a menudo bromean entre ellos con estereotipos estúpidos. En este caso el humor funciona y no ofende, ya que todos los participantes lo entienden: se burlan de los clichés y no dicen las cosas en serio.

6. Presumir

Ser capaz de presentar a los demás tus logros y habilidades puede ser útil. Especialmente si necesitas impresionar en una entrevista de trabajo o una cita. Pero una cosa es demostrar tu valor como persona, y otra es presumir deliberadamente.

Desafortunadamente, aquí no hay una frontera universal, mucho depende de la percepción del interlocutor. Digamos que dices: “Trabajo para Gazprom.” Lo cual es solamente un hecho. Pero el interlocutor piensa: “¿Quieres presumir de tu salario? ¡Ya veo! ¡Estás tratando de humillarme! “

7. Usar demasiado los dispositivos electrónicos

En la antigüedad, existía una broma popular de que si una persona, al reunirse con alguien más, se saca un auricular de la oreja, es una muestra de respeto. Y si se saca los dos, entonces es amor. Hoy en día, los auriculares inalámbricos suelen permanecer en los oídos de forma casi permanente. La gente pone sus teléfonos sobre la mesa y comprueba cada minuto si hay nuevas notificaciones.

A pocas personas les gusta cuando se les asigna un papel secundario. Especialmente si son reemplazados por los me gusta en Instagram. Por lo tanto, es mejor dejar los dispositivos a un lado y dedicarse exclusivamente a la comunicación.

8. No respetar el espacio personal ajeno

Esto varía para cada persona. Hay algunos que fácilmente recurren al contacto físico, dándose palmaditas en el hombro o abrazándose. Pero otros se sentirán incómodos si te les acercas a menos de 80 centímetros. Con el tiempo, la gente suele estar dispuesta a permitir más cercanía. Pero primero, es mejor mantener la distancia: la cortesía no duele.

9. Curiosidad que bordea la falta de tacto

En el proceso de comunicación, las personas se conocen mejor. Por lo tanto, se hacen preguntas y hablan de sí mismos. Pero hay información que solo se le confía a personas muy cercanas, o incluso nadie en absoluto.

Por ejemplo, definitivamente no vale la pena hacer preguntas sobre salud. La persona se verá obligada a responder o buscar cómo salir de la situación. Ambas situaciones son vergonzosas.

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Martin Garello

Martín Garello es el fundador de Vida Lúcida. Es escritor y Editor del portal Mente Asombrosa. Un apasionado por la Psicología y la salud mental, con la clara idea de informar sobre temas relacionados al crecimiento y el desarrollo personal.

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