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Película El hombre sin rostro
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El hombre sin rostro | Rasgos característicos de un buen maestro

El hombre sin rostro es una película conmovedora que nos muestra los ingredientes de una educación integral y efectiva. Valores como la amistad y la solidaridad son así reforzados.

El hombre sin rostro o The man without a face (título original), es un film estadounidense de 1993. La obra dramática, dirigida por Mel Gibson, está ambientada en los años 60 y trata sobre conceptos fundamentales como infancia y familia. Se basa en la novela del mismo nombre, publicada en 1972 y escrita por Isabelle Holland. La iniciación de Gibson como director de cine fue muy bien acogida por la mayoría de los críticos.

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La película narra la historia de Chuck, un adolescente criado por su madre; una mujer inestable y frustrada. Además, esta familia disfuncional, que incluye a sus medias hermanas, producto de sucesivos matrimonios, carece de una figura paterna. Por causa de su sueño de ingresar a West Point, la famosa academia militar, el muchacho conoce al profesor Justin McLeod. El hombre ha sufrido un terrible accidente que le desfiguró la cara, pero le enseña los grandes valores de la vida.   

El reparto de este sensible film, de corte existencialista, está protagonizado por Mel Gibson, en el papel de Justin McLeod. Un hombre solo y aislado de su entorno, quien en su pasado fue injustamente acusado de pedofilia. Y por Nick Stahl, representando a Charles Norstadt, conocido por todos como Chuck. Este actor, en su primer papel cinematográfico tuvo, sin duda, una actuación destacada. Entre ambos personajes se establecen unas relaciones fraternales de gran solidez.

Breve sinopsis de El hombre sin rostro

La película comienza con un sueño en el que Chuck ingresa a West Point, para convertirse en piloto de aviación. Él ve, en el mismo, a su orgullosa y feliz madre y otros miembros de su familia, pero falta alguien. Pareciera que el joven entiende que sus metas no podrán ser alcanzadas, a menos que algún otro le tienda la mano. Pero, la realidad es que sus calificaciones son bajas y, además, tiene que aprobar un exigente examen a inicios del otoño.

Su familia le trata con condescendencia, lo que lo hace sentir humillado. Y todos observan como si de un experimento se tratase, que el chico, poco a poco, se vuelve más violento e intratable. Chuck es una persona normal con múltiples carencias que lo afectan psicológicamente. Este individio tan solo necesita de alguien que lo acepte y le guíe durante su crecimiento. Durante el verano, el muchacho descubre a un personaje de quien todos hablan, pero, que muy pocos han logrado ver. Entonces le pide que lo oriente en sus estudios e incluso ofrece pagarle por ello.

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McLeod no acepta al principio, pero, finalmente cederá ante su insistencia. Y la primera tarea que le asigna es abrir un hoyo. Chuck se rebela, porque eso no le será útil, más el objetivo no era otro que formarse en temas como autoridad y disciplina. También debe mostrar respeto y aprender a confiar en su instructor, elementos importantes para quien quiere ser aviador. Con el tiempo, desarrollan una profunda amistad, el muchacho se hace más maduro y adquiere habilidad para discernir las cosas.

Lecciones motivacionales que recibimos del film

McLeod es el mejor de los maestros porque obtiene lo mejor del muchacho, mientras le permite desarrollar su verdadera personalidad y potencial. En el proceso, Chuck dejará de ver el aspecto externo de su profesor (las cicatrices de sus quemaduras) y lo apreciará por su valor interior. También conocerá cual fue ese pasado trágico que llevó al hombre a convertirse en quien es ahora. Y todo eso a pesar de que la gente del pueblo no lo acepta y solo hace chismes sobre él.

En el mejor momento de la relación entre ambos, el profesor es acusado nuevamente de ser un pedófilo. En parte, porque Chuck ha manejado las clases con gran confidencialidad. Los vecinos son incapaces de darse cuenta de que el muchacho está bien, que los problemas los vive en su casa y que incluso ha mejorado como persona. Cuando abogados y jueces interrogan a McLeod recibirán una clara lección sobre valores como: amor, amistad y honor. Pero, su propia miseria les impide apreciar la verdad.

La situación hace dudar al joven de su amigo; pero este le hace ver que él nunca lo ha tocado. Aquí vemos que las certezas de carácter moral son hasta más esenciales que las intelectuales. Las circunstancias finalmente los separan, aunque sin alterar el lazo que los une. En la escena final, vemos a Chuck graduándose de West Point, cuatro años después, su sueño se ha hecho realidad. Y en la distancia, él notará que se encuentra la figura de quien le hizo posible estar allí. No les está permitido acercarse; sin embargo, nada puede romper el vínculo entre ellos.

Por último, en El hombre sin rostro vemos a una persona que recupera sus facciones a través de su relación con un adolescente. También apreciamos como el muchacho, gracias a esa amistad, crece y madura. McLeod más que de aviación le enseñó a escuchar, a interpretar la realidad circundante y a entender los deseos del alma. Y eso, lo hizo por medio de las humanidades (poesía, teatro, literatura y filosofía), materias imprescindibles para una buena educación.   

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Gladys González

Gladys González

Gladys González Bachelor of Business Administration (B.B.A.) Janus University EEUU. Acreditada en el manejo de Técnicas Psicoterapéuticas y Autosanación en Sanarte Fundación. Certificada en Liderazgo e Inteligencia emocional Universidad Metropolitana -UNIMET- Centro de Extensión, Desarrollo Ejecutivo y Consultoría Organizacional. Caracas – Venezuela.

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