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Comportamiento autodestructivo
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Qué es y por qué ocurre el comportamiento autodestructivo

El comportamiento autodestructivo es, a primera vista, uno de los trastornos emocionales más enigmáticos. ¿Cómo es posible que alguien quiera hacerse daño a sí mismo?

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Parece lo contrario, contra el deseo aparentemente obvio de todos nosotros, de buscar el placer y la felicidad. Pero a veces es más común buscar dolor. Querer hacernos daño a nosotros mismos, en lugar de protegernos. Es muy doloroso cuando descubrimos y nos damos cuenta de estas tendencias de autodestrucción.

El comportamiento autodestructivo puede ser visible o encubierto

Y, sin embargo, si damos un paso atrás por un minuto, tarde o temprano, notaremos que el comportamiento autodestructivo no es infrecuente. De hecho, a veces se presenta de formas muy claras y reconocibles, donde el deseo de autodestrucción es evidente y consciente (o casi): automutilación, algún abuso de drogas o exponerse voluntariamente a la violencia de otra persona. 

Sin embargo, hay síntomas que no son tan reconocibles. Todas las formas más sutiles y coercitivas de autosabotaje son mucho más comunes, de las que no tenemos absolutamente ninguna conciencia, y atacan efectivamente nuestro bienestar.

Masoquismo positivo y negativo

El masoquismo se remonta al desarrollo humano, todos los seres humanos inevitablemente experimentamos situaciones que conllevan algún grado de sufrimiento. Por ejemplo, los esfuerzos que tenemos que hacer para conseguir nuestros objetivos y que no son necesariamente agradables. De hecho, para crecer en la vida, para ser más maduros, más capaces, más saludables, debemos ser capaces de tolerar ciertas cosas que vienen con tratar de lograrlo y poder disfrutar del esfuerzo. 

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Esto podría verse como una especie de masoquismo autodefensivo, una capacidad para invertir positivamente un grado de insatisfacción y ser capaz de soportar la frustración. Este aspecto nos ayudará a crecer y tener logros más grandes e importantes.

Sin embargo, el otro lado del masoquismo, el que se encuentra en el comportamiento autodestructivo, es de una naturaleza completamente diferente. No aporta nada positivo, no ayuda al individuo a avanzar y tiende a atraparlo en una conducta dañina y persistentemente autodestructiva.

¿Por qué ocurre el comportamiento autodestructivo?

En la mayoría de los casos, podemos observar dos características que se combinan para crear estas situaciones.

Sentimiento inconsciente de culpa

El primero es un sentimiento inconsciente de culpa, que requiere un castigo. Esta es una culpa oculta, que a menudo proviene más de deseos inconscientes. A pesar de las injusticias reales (aunque no siempre), condena al individuo a una miseria para expiar estas transgresiones inconscientes. 

Sin embargo, dado que estas violaciones son inconscientes y, por lo tanto, se experimentan como constantes e inmutables, la expiación nunca es permanente y debe renovarse constantemente.

Un mecanismo de defensa, que disfruta del dolor.

La segunda característica es un mecanismo de defensa, que consiste en convertir lo que duele en placer. Así, el dolor es goce, de tal manera que lo que se suponía era una señal de advertencia desagradable, se convierte en fuente de placer. Esta inversión es una forma muy eficaz de protegerse de ciertos tipos de angustia emocional

Por lo tanto, distorsiona la función mental, la invade para convertirla en un sistema que produce sufrimiento. Que es todo lo contrario a su función original.

Tipos de comportamiento autodestructivo y qué hacer para lidiar con ellos

Estos son algunos de los tipos de comportamiento autodestructivos que más se observan comúnmente, y algunas recomendaciones para tratar de reducir su impacto en nuestras vidas:

Procrastinación crónica

Muchas veces el miedo al fracaso nos hace posponer las cosas. Pero lo cierto es que podemos hacer cosas increíbles si creemos en nosotros mismos. ¡Somos fuertes! ¡Podemos enfrentar el fracaso y seguir adelante! 

La clave es aceptar que el fracaso es humano, realista y una posibilidad real. Pero no va a determinar quiénes somos. Tenemos que entender que el fracaso no nos hace menos. Somos capaces de ir más allá del impulso del autosabotaje.

Elegir amigos o parejas no saludables

Algunas veces las personas que elegimos tener a nuestro lado, tienen malos comportamientos o son tóxicas. La autodestrucción en la elección de relaciones tóxicas en realidad puede ser solo un intento de autodefensa: “La certeza del miedo al rechazo se valida como si no hubiera inseguridad sobre lo que vendrá después, él sabe qué esperar”.

Esto nos hace sentir menos dependientes de las relaciones que refuerzan el abandono. Pero también tenemos la opción de no renunciar a nosotros mismos, incluso si creemos que otros lo harán. Incluso si no creemos que podamos confiar en los demás. Siempre tenemos la opción de estar ahí, para nosotros. Nunca estamos completamente solos si nos comprometemos con nosotros mismos.

Autolesiones (autocastigo o autoprivación)

Esto puede tratarse de una variedad de formas conocidas de autolesión, como cortes inexplicables, contusiones o quemaduras con cigarrillos, generalmente en las muñecas, brazos, muslos y pecho. Manteniendo
las áreas lastimadas completamente cubiertas, incluso en climas cálidos.

También los signos de depresión, como bajo estado de ánimo o falta de motivación o interés en algo, cambios en los hábitos alimenticios y cualquier pérdida o aumento de peso inusual, signos de baja autoestima como autoacusaciones o creencia de inutilidad, abuso de alcohol o drogas

¿Qué puedes hacer al respecto?

• Reconocer el dolor que provoca este comportamiento negativo. Este dolor es válido y vale la pena discutirlo con un psicoterapeuta experimentado.

• Prestar atención a las declaraciones internas, antes de la conducta autodestructiva. Las declaraciones autoproclamadas, cuando se modifican de manera positiva, previenen estos comportamientos.
• Reemplazar conscientemente el comportamiento negativo con algo beneficioso. Cuando comience el proceso, establece otra rutina.

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