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Cómo reencontrarse con el niño interior
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El niño interior que escondemos y cómo hacerlo feliz

¿Estamos todos escondiendo un niño dentro de nosotros? ¿Qué puede significar esto para todos? En la psicología moderna, el «niño interior» es algo muy específico. Un libro nos ayuda a reconocerlo y hacerlo feliz.

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A menudo escuchamos que todos escondemos un niño dentro de nosotros. Por lo general, todos perciben esta frase como desean o imaginan. La mayoría de nosotros nos consideramos nuestro lado más sensible y tierno. Aquel que no se vio ensombrecido por el duro realismo de la vida adulta.

Para otros es la queja oculta que brota de nuestro interior sin previo aviso en diversas ocasiones. Para algunos, el niño interior, simboliza nuestros sueños más locos o nuestra tendencia a hacer escándalos. ¿Qué es, después de todo, el niño que llevamos dentro?

¿Qué significa «niño interior»?

Para la psicología moderna, el niño que escondemos dentro de nosotros es algo muy específico y se le llama “niño interior”. Abarca todo lo anterior, pero se refiere principalmente a nuestro mundo emocional.

La psicóloga Stefanie Stahl ha dedicado su carrera a investigar el tema, y en él ha basado su enfoque terapéutico. “El niño interior es el conjunto de nuestras experiencias -positivas y negativas- que le debemos a nuestros padres y otras personas importantes”, explica en su libro «El niño que escondemos dentro».

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De hecho, el niño interior no es nada nuevo para la ciencia de la psicología. Es el nivel de personalidad que Sigmund Freud, el primero en dividir la personalidad en diferentes niveles, citó. El niño interior corresponde a nuestro mundo emocional que fue formado por las experiencias de nuestra infancia.

No recordamos conscientemente la mayoría de estas experiencias. Se graban en el inconsciente. Podríamos decir que el niño interior es una parte crucial de nuestro inconsciente. Son los miedos, preocupaciones y privaciones que experimentamos de niños, pero también todas las experiencias positivas de nuestra infancia.

El niño que escondemos crea problemas

¿Cómo afecta todo esto a nuestra vida adulta? La mayoría de los problemas en la edad adulta son causados ​​principalmente por nuestras experiencias infantiles. Estos, junto con nuestra ascendencia heredada, determinan nuestra naturaleza y autoestima.

El niño interior influye decisivamente en nuestra percepción, sentimientos, pensamientos y acciones. Y, de hecho, mucho más intensamente que nuestras mentes. Se ha demostrado científicamente que el subconsciente es un poderoso nivel de conciencia, que controla el 80-90% de nuestra percepción y acciones.

Para que quede más claro cómo afecta el niño interior a nuestra vida adulta, Stahl cita un ejemplo: “Michael se enoja cada vez que su novia descuida algo que él cree que es importante. El otro día, Sabine se olvidó de comprar su comida favorita y se salió de su camino. Reaccionó como si su mundo se hubiera derrumbado. Lo que Michael no se da cuenta es que su ira no se debe a Sabine y a la comida, sino a un trauma de su pasado. En concreto, el hecho de que su madre no se tomara en serio sus deseos cuando era joven”.

De alguna manera – y sin darnos cuenta – los problemas en nuestra vida adulta se vuelven más complicados. Porque el niño que llevamos dentro hace todo lo que puede, para no tener que revivir lo que le hirió. Y no pienses que los que vivieron una infancia feliz no tienen problemas. Su niño interior también puede tener lesiones. Porque no existen los padres perfectos ni la infancia perfecta.

Dos fuerzas internas ambiguas

La mala noticia parece ser que las experiencias negativas de la infancia parecen tener más peso en la edad adulta. Pero, ¿cuál es la buena noticia? La buena noticia es que esta parte herida de nuestra alma puede ser aceptada y hasta cierto punto sanada. La buena noticia es que el niño interior, cuando lo reconocemos y lo aceptamos, pasa al nivel consciente . Y allí es más fácil de manejar.

La buena noticia es también que, al contrario de las experiencias negativas que componen el «niño oscuro», está el «niño brillante». Cuando empoderamos a este «niño brillante», cuando le permitimos expresarse y salir, las cosas empiezan a mejorar.

Dando alegría al niño interior

¿Cómo ayudaremos al niño brillante? Después de descubrir primero al niño oscuro que llevamos dentro y aliviar su dolor. La autora dedica gran parte de su libro a sugerencias y ejercicios. Luego se enfoca en el niño brillante y las formas en que podemos resaltarlo.

Entre ellos se refiere a la alegría del juego. Porque una forma de ayudar a crecer al niño brillante es permitirle que se regocije. Algunas ideas para aplicar en la vida cotidiana:

En tu vida diaria debes dejar suficiente espacio para que crezca el niño inteligente. Tendrás éxito si te permites divertirte más y disfrutar de la vida.

Lo mejor que puedes hacer es empezar el día jugando. Por ejemplo, pon tu música favorita y empieza a bailar o hacer trampolín. El trampolín es una excelente manera de hacer ejercicio. No cuesta mucho y te permite saltar en paz en su hogar.

Algunas personas no saben cómo disfrutar de su vida porque nunca se lo han enseñado. Trabajan demasiado y suelen estar ansiosos y de mal humor. Si perteneces a esta categoría, recuérdale al niño que llevas dentro que se nos permite tener tiempo libre y relajarnos. Se nos permite disfrutar de la vida y sentirnos hermosos.

La diversión y el disfrute tienen que ver con la belleza. Trata de tener cosas hermosas a tu alrededor que te hagan feliz. ¿Por qué no renovar el entorno en el que vives? A veces, la alegría está en las pequeñas cosas, como una flor en tu escritorio.

Otra forma de aprender a sentir la belleza y el disfrute es salir a caminar y mirar detenidamente todo lo bello. Imagina sostener una cámara o tomar una y buscar hermosas tomas. Tu mente escapará de las preocupaciones internas.

Aunque simple, el consejo de Stahl es parte de un marco más amplio de recompensa y renegociación de uno mismo.

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