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Causas de la baja autoestima y cómo podemos superarla

Cuando no desarrollamos un sentido concreto de autoestima, podemos terminar con problemas que nos siguen a lo largo de los años. La baja autoestima puede ocasionar grandes inconvenientes a la hora de querer conseguir lo que deseamos, y muchas veces puede evitar que alcancemos el potencial que realmente tenemos para ofrecer; en este artículo se tratarán de abordar las principales causas de la baja autoestima, como así también las soluciones para conseguir superarnos a nosotros mismos.

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Tener una opinión negativa de uno mismo tiene un impacto perjudicial en las diversas áreas de la vida de una persona: el rendimiento académico y deportivo, el logro de objetivos personales y laborales, la vida emocional, relacional y social se pueden ver afectados por la baja autoestima.

¿De dónde nace nuestra autoestima?

La opinión, la imagen corporal o el juicio que tenemos de nosotros mismos se forma en la primera infancia y se confirman durante la adolescencia.

En la infancia, la mente de un niño es maleable y fácilmente impresionable, además de que no es capaz de discernir lo que está bien de lo que está mal. Experimenta, interpreta e internaliza eventos, y en relación con su experiencia y su temperamento específico, un concepto se puede formar como bueno o malo.

Por un lado, están los factores contextuales, el entorno en el que se educa y el papel que desempeñan los padres, y por otro lado está su “elección” al reaccionar ante lo que sucede a su alrededor, esto en él define su identidad. Además de esto, la edad en la que se experimentan estas experiencias y la duración de éstas llevan a resultados diferentes en personas que han crecido en situaciones similares.

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10 causas de la baja autoestima

La baja autoestima está indudablemente determinada por experiencias “fuertes”, tales como las punitivas, la falta de reconocimiento, el abandono y la negligencia emocional respecto a las necesidades primarias del niño, así como las necesidades físicas, psicológicas y emocionales, las experiencias de abandono y soledad. Estas son algunas de las principales causas de la baja autoestima:

1. Falta de afecto

Cuando un niño crece en un contexto familiar carente de amor y gestos de afecto, cuando éstos son fríos, intolerantes, punitivos, con incapacidad de consolar, reconocer y satisfacer las necesidades emocionales y físicas del niño.

Aquellos que  experimentan una temprana sensación de abandono y carencia aprenderán a no confiar, como adultos, a formar vínculos de un tipo de apego evitativo por temor a experimentar el abandono nuevamente. Estas experiencias en las que faltan el calor y la empatía llevan a desarrollar dificultades en las relaciones, inseguridad, introversión y evitar las relaciones “íntimas”.

2. Demasiada crítica

Un niño bajo una crianza desprovista del reconocimiento, donde se prioriza la crítica y falta de valor constante, se convencerá de que es incapaz y no desarrollará confianza en sí mismo y en sus habilidades.

El enfoque constante en sus defectos, y el convencerlo de manera indirecta de que no es capaz en lugar de reconocerlo por sus habilidades y cualidades personales, lo llevará a dudar de sí mismo: aprenderá a moverse siempre dudando de sí mismo, y no sabrá más que lidiar torpemente con los demás, demostrando una autoestima baja e inseguridad en sí mismo.

3. Expectativas

Algunos padres pueden tener expectativas sobre su hijo ya durante el embarazo. Cuando el niño no representa lo que imaginó el padre o la madre, el niño podrá advertir, aunque sea de manera indirecta, que no puede hacer felices a sus padres, se verá como una decepción y se sentirá rechazado.

Esto también sucede cuando los padres intentan influir en su hijo para que se convierta en su extensión, un medio para alcanzar sus objetivos personales. Para ganarse el amor familiar es común que la decisión inconsciente sea complacerlos a costa de ellos mismos y de sus deseos de sentirse aceptados y amados.

4. Comparación

Incluso la comparación con otros, especialmente los hermanos mayores que obviamente ya han desarrollado habilidades y competencias mejores, puede hacer que un niño se sienta “inferior” y pierda la confianza en sí mismo, lo cual repercute en su baja autoestima.

Cada niño tiene su propio tiempo de desarrollo y su predisposición para algunas áreas de interés en lugar de otras (enfatizar la diversidad a través de la comparación no tiene sentido en la edad adulta, pero mucho menos en la etapa del desarrollo).

5. Aspecto físico

La adolescencia es el momento de los cambios físicos y la confrontación con los compañeros. Algunos niños se desarrollan antes que otros y de una manera más armoniosa, mientras que para otros el cambio es más lento y se experimenta con dolor o insatisfacción.

Puede ser difícil aceptar el propio cambio físico, reconocerse a sí mismo en el cuerpo, especialmente cuando aún no se ha asumido una estructura definida. Hay chicos que se sienten “diferentes”, “feos” y por esta razón no se pueden integrar, no se gustan a sí mismos ni se sienten atractivos.

Esta experiencia determina un profundo sentimiento de inferioridad que se suma a la inestabilidad del estado de ánimo típico de la edad. Los efectos son el aislamiento, la relegación a nuestro propio mundo hecho de pensamientos negativos sobre uno mismo.

6. Episodios de bullying y exclusión social

Durante el crecimiento, el grupo de amigos, la integración con compañeros de clase y la pertenencia a un grupo deportivo o de cualquier otra clase educativa es importante para la identificación y el desarrollo de habilidades sociales.

Sin embargo, se sabe que el grupo puede incluir a algunos por afinidad y excluir a otros. A menudo es el juego de “hacerse los malos” para desahogar la ira ante la frustración de la edad. Esto significa que para algunos el proceso de integración no se lleva a cabo, y el adolescente se siente como una “oveja negra” no deseada.

Incluso el hostigamiento por parte de los matones, afecta la formación de una idea sobre nosotros mismos. Los compañeros de clase pueden ser experimentados con ansiedad, estrés y una forma real de depresión que pasa muy desapercibida para el resto.

7. Experiencias de abuso

El abuso contra un niño, tanto físico como mental, siempre lleva al menor a pensar que ha hecho algo mal, incluso si no entiende qué ha sido, y por lo tanto se concede la idea de merecer lo que le sucede. A una edad temprana, el abuso es perpetrado por personas que forman parte de su círculo cercano de personas de confianza: padres, amigos de la familia, familiares (tíos, primos), vecinos y, con menos frecuencia, extraños.

8. Desventaja social y económica

Crecer en una familia económicamente desfavorecida puede llevar a desarrollar un complejo de inferioridad; en algunos casos, también puede determinar la necesidad de buscar factores externos para compensar sus carencias y alcanzar posiciones importantes en la sociedad o la idea de ser una persona al margen, de poco valor, sin salida, lo que se traduce en una baja autoestima.

9. Quiebra, desempleo, pérdida de un trabajo

Los problemas en el lugar de trabajo conducen al desaliento y las crisis depresivas, tanto en aquellos que están comprometidos con el éxito en el trabajo, que identifican el trabajo como un área importante para su realización personal, y para aquellos que sienten la responsabilidad de tener que cuidar a la familia y, al quedar desempleados o ver fracasar su negocio, se sienten como incapaces y fracasados.

Puede ser muy desalentador encontrarse con el desempleo, el fracaso de una actividad, la degradación y la precariedad. Aquellos que dudan de su valor ante eventos tan estresantes llevan a cuestionar su papel en la vida en términos más generales. La sensación de fracaso puede paralizar a la persona que, en la inmovilidad, puede encontrar confirmación de su insuficiencia en el papel de cabeza de familia que incluso incrementa su baja autoestima.

10. Enfermedad

Tener problemas de salud recurrentes y crónicos que eliminan la serenidad y limitan la libertad de movimiento también juega un papel muy importante sobre nuestra autoestima.

Los sentimientos que se pueden concebir son: tristeza, ira, sensación de injusticia, vergüenza. Esto tiene un impacto en el sentido de seguridad personal. Vivir con personas precarias de salud, especialmente en niños que han estado hospitalizados durante mucho tiempo, la vida se vuelve una incertidumbre, donde la estabilidad está casi ausente.

Incluso la autoestima de los hermanos de niños con discapacidades o enfermedades crónicas puede verse afectada si se sienten en un plano secundario para sus padres, aunque éstos lo hagan de manera incosciente.

Después de estas experiencias, que incluso pueden estar combinadas unas con otras, las personas desarrollan un patrón de comportamiento que subyace en una autoestima deficiente.

¿Cómo se manifiesta una autoestima baja?

Los signos de una autoestima baja puede manifestarse de diversas maneras, algunas señales se pueden dar en combinación con otros trastornos o padecimientos del individuo. Por regla general, los síntomas de la deficiente autoestima se reflejan de las siguientes maneras:

  1. Carecen de habilidades sociales y evitan interactuar con otros, especialmente aquellos en situaciones de “confianza”.
  2. Tienen sensibilidad a la crítica e incapacidad para distinguir entre un juicio negativo y una observación constructiva.
  3. Están a la defensiva y apenas revelan lo que piensan por temor a ser rechazados y criticados, o carecen de asertividad.
  4. El estilo de pensamiento es hiperanalítico y lo viven todo con preocupación.
  5. No confían en los demás y en sus habilidades, sufren ansiedad anticipatoria y de rendimiento.
  6. Estando a menudo en guardia, pueden sufrir síntomas físicos como fatiga, dolor de cabeza, dolor de cuello, dolor de hombro e insomnio debido a una postura hipercontrolada, contraída y siempre rígida.
  7. A menudo se sienten inútiles, no amados, incompetentes; en las relaciones íntimas, son cautelosos y buscan la confirmación continua de la pareja. Las relaciones están destinadas a fracasar porque están mal vividas debido a la excesiva inseguridad y la dificultad para confiar.
  8. Se adaptan a las situaciones para complacer a las personas con la idea de que ésta es la única manera de mantenerlos cerca y ser bienvenidos.
  9. Tienen una imagen deficiente de su cuerpo y sus propias formas, por lo que son propensos a sufrir trastornos de la alimentación: como anorexia, bulimia, alimentación compulsiva (atracón).

Siempre es recomendable buscar ayuda profesional cuando tenga la sensación de que la situación está fuera de su control y está impidiendo que la persona viva en paz y con confianza su la vida.

¿Cómo mejorar la autoestima de forma práctica?

Hay diferentes hábitos que podemos entrenar para mejorar y lograr una autoestima alta, especialmente en los días más difíciles:

1. Pon en su lugar a tu “juez interior”

Todos tenemos una “voz interior” con la que juzgamos y nos juzgamos; por lo general, esta voz nos persuade de que para estar en el “camino correcto” debemos seguir un estándar de perfección que es inalcanzable, pero creemos que así podemos obtener la aprobación y la aceptación por parte de otros.

Sin embargo, este mismo juez, al exigirnos, también puede hacernos sentir frustrados e inútiles. Un buen punto de partida para aumentar la autoestima es identificar lo que espera la voz de “crítico interno”, el ideal detrás de él, y reemplazarlo por una demanda más adecuada y más humana, más cerca de la realidad, más cerca de nosotros. Este dañino diálogo interno consiste en pensamientos destructivos tales como:

  • Eres perezoso y descuidado, es hora de ir a trabajar;
  • No eres bueno en absoluto, alguien lo hace mucho mejor y serás despedido.
  • Mira a tus amigos / colegas / compañeros, estás en desventaja en comparación con ellos;

Hay formas de minimizar la voz crítica y reemplazarla con pensamientos más útiles y rechazar estas ideas negativas. Por ejemplo, cuando reconoces que estás criticando puedes mentalmente “gritar” una oración para detener lo que estás diciendo: “detente” o “No, no, no … ¡no es así!“.

También puedes usar una frase o palabra para recordarte que estos rumores en la cabeza no son reales, pero ciertamente son destructivos si les das espacio y peso. El objetivo es mover los pensamientos negativos hacia algo constructivo.

2. Motívate a ti mismo

Para debilitar al crítico interno o juez interior, asegúrate de no condicionarte más, trata de motivarse constantemente escribiendo en un diario los efectos beneficiosos que obtienes y los éxitos que puedes lograr, utilizando un diálogo interno positivo. Por ejemplo, puedes escribir la situación en la que te encontrabas, lo que estabas diciéndote a ti mismo de forma negativa y la palabra o la frase con la que te diste aliento.

Haz una lista diaria de situaciones en las que, en lugar de desanimarte, te hayas dado alentado y aumentado la confianza en ti mismo. Repasa los pasos que estás haciendo todos los días. Si descubres que estás perdiendo la motivación, para mejorar y volver a encaminarte, pregúntate si lo que estás haciendo es lo que realmente quieres hacer u obtener.

3. Detente y toma tiempo para hacerte una caricia positiva

Puedes adoptar un nuevo hábito saludable todas las noches, durante un mes, para detenerte por unos minutos, respirar profundamente y reconocer 3 cosas positivas sobre ti mismo. La pregunta que debes hacerte es la siguiente: “¿Qué aprendí hoy? Puedes grabar los reconocimientos que realices en un diario, en tu PC o en el teléfono móvil.

Si en algún momento experimentas depresión, puedes volver a leer las notas que has grabado: haber escuchado a un amigo, haber sido amable con alguien y haber podido completar una tarea. Escribir te permitirá hacer un seguimiento de tus habilidades. Esto es importante porque la mente crítica tiende a usar un “filtro” para leer la realidad de los hechos: destaca los aspectos que confirman la visión negativa que tenemos de nosotros mismos y devaluamos u olvidamos los aspectos positivos que la desconciertan.

4. Haz lo que creas que es correcto para ti

No te sientas culpable si has decidido hacer o no hacer algo. Deja de complacer a los demás si no es eso lo que deseas hacer. Haz lo que te haga sentir bien en lugar de juzgarte a ti mismo o sentirte culpable si te hace sentir pena. También eres importante como persona, y tus decisiones son algo personal, que tiene que ver con lo que tú quieres, no con lo que te haga quedar bien con el resto de las personas.

5. Deja ir el perfeccionismo

No pretendas ser perfecto, esta es una solicitud imposible de cumplir porque ningún ser humano lo es. Si sigues este camino, probablemente te paralizarás al darte cuenta de que no puedes satisfacer este “reclamo” y comenzarás a posponer las elecciones y acciones sin obtener ningún resultado.

Buscar la perfección es la mejor manera de evitar actuar. En su lugar, trata de encontrar satisfacción en lo que puedes hacer, así como en los resultados deseados. Si te comparas con un ideal, tu motivación será menor que tu autoestima. Deshazte de la idea de un rendimiento ideal y actúa libremente de la mejor manera posible.

Conoce quién eres realmente

Conocerte a ti mismo es la clave para desbloquear toda la felicidad y la autoconfianza en el universo. Quizás te sientas deprimido porque no te das cuenta de todo lo que tienes para ofrecer. Pase tiempo de calidad contigo mismo y explora nuevas actividades y puntos de vista que te ayuden a expandir la percepción que tienes de ti mismo.

Cuando nuestra autoestima recibe un golpe, puede ser fácil para nosotros internalizar toda la culpa y castigarnos mucho más allá de todo lo que merecíamos. Aprender cómo hemos cambiado a lo largo de los años es una cuestión de prueba y error. Es cómo nos convertimos en lo que queremos ser.

Dedícate un momento de tranquilidad para conocerse a ti mismo y podrás encontrar la manera de convertirte en la persona que siempre quisiste ser. Encontrar nuestra confianza nuevamente no es ‘fácil, pero es enriquecedor.

Superar la baja autoestima es un proceso gradual de reestructuración que no siempre es fácil, pero siempre tienes la posibilidad de contar con el apoyo de un psicoterapeuta para facilitar este proceso.

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Martin Garello

Martin Garello

Martín Garello es el fundador de Vida Lúcida. Es escritor y Editor del portal Mente Asombrosa. Un apasionado por la Psicología y la salud mental, con la clara idea de informar sobre temas relacionados al crecimiento y el desarrollo personal.

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Gracias por la información, justo en los actuales momentos he estado experimentando baja autoestima, por cuanto enferme y me enflaqueci de una manera que me sumergí en una fuerte depresión. Mucho saludos.