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Biografía del psicólogo Suizo: Carl Jung

Muchas veces relacionado con Sigmund Freud, de quien fue colaborador en sus comienzos, Carl Jung fue uno de los pioneros de la psicología profunda. Su abordaje teórico y clínico enfatizó la conexión funcional entre la estructura de la psique y la de sus manifestaciones culturales.

Esto le requirió incorporar a su metodología nociones procedentes de la antropología, la alquimia, la interpretación de los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía.

Vida y obra de Carl Jung

Detallando cada aspecto de su vida, podremos introducirnos en una de las mentes mas misteriosas y apasionantes del siglo XX. Carl Jung forma parte sin dudas, de los principales y mas importantes psicólogos de la historia.

Nacimiento e infancia

Nació en Kesswil, en el cantón de Thurgau, Suiza, en 1875. Su familia era bastante conocida, ya que su abuelo materno había sido un famoso médico y rector de la Universidad de Basilea; su abuelo paterno fue un distinguido judío.

Al ser dos familias numerosas y haber transcurrido por diferentes situaciones negativas, con el correr del tiempo empobrecieron. Cuando nació el futuro psicoanalista, la familia Jung ya no disfrutaba de ningún privilegio, ni económico ni social. Se mudaron a Laufen , cerca de las Cataratas del Rin y luego a un área suburbana de Basilea, llamada Kleinhüningen.

Su padre era un pastor protestante de la reformada Iglesia suiza y tenía una visión bastante dogmática de la religión. Sin embargo, a los ojos de su hijo, también expresó cierta fragilidad y una total falta de confianza en la religión que ofició. Carl, de niño, trató de ayudarlo a comunicarle su propia experiencia de Dios, un Dios casi personal, completamente diferente al de las escrituras sagradas, pero no tuvo éxito.

Su madre era una persona amistosa y acogedora, pero al mismo tiempo tenía algunos aspectos de su personalidad que la hacían perturbar a los ojos de su hijo. La consideraba intuitiva y de un poder inesperado, como si estuviera en contacto con fuerzas oscuras.

Carl era un niño introvertido, cauteloso, pensativo y con muchas fobias y pesadillas que permanecieron indelebles en su memoria. En su juventud temprana pasaba muchas horas solo, participando en rituales complejos y observando los retratos de sus abuelos, a menudo incluso teniendo la sensación de verlos a su lado en la realidad.

Niñez y juventud

Al comenzar la escuela no estableció buenas relaciones con sus compañeros, que él define en su libro autobiográfico como rústicos, diferentes de él en cuanto a cultura y educación. Esto provocó que se quedara sin amigos y continuó solo cultivando sus costumbres y su vida secreta.

Los intereses del joven Jung abarcaban los diferentes campos de la biología, la zoología, la paleontología, la arqueología, la parapsicología y el espiritismo, con los que en la familia de la madre existía cierta familiaridad. Por supuesto, dado el entorno en el que vivía, también estaba interesado en la religión , pero no en la que su padre le había enseñado: era una búsqueda real del “misterio” relacionado con la divinidad, el hombre y las cosas.

En la escuela secundaria, los compañeros ya no eran “rústicos”, sino que pertenecían a familias ricas y de alto rango, por lo que Jung se sentiría de todas maneras diferente a ellos. El hecho de encontrarse en una posición de inferioridad, despertó en el una considerable envidia social. Esto aumentó sus inseguridades, tanto que se ausentó de la escuela por un período de seis meses. Esta fobia escolástica, la superó sólo cuando vio que sus padres estaban realmente preocupados por él.

En cuanto a sus lecturas, el libro que más le impresionó fue “Así habló Zaratustra” de Friedrich Nietzsche. En cuanto al “Fausto” de Goethe, Jung escribió posteriormente en su libro “Recuerdos, sueños y pensamientos”, que fue “una experiencia terrible”, probablemente debido al temor a la maldición, generada por la locura subversiva mencionada en este libro.

Formación académica de Carl Jung

Un año después de su inscripción en medicina, su padre murió, dejando una muy mala herencia. Carl Jung se convirtió de esta manera en el jefe de la familia y al mismo tiempo comenzó a visitar regularmente a amigos en la Sociedad Zofingia. Allí tuvo intercambios culturales y de amistad con otros estudiantes universitarios. Fue un período de excesos y de incertidumbre, del cual logró salir ileso.

En el año 1900 se graduó en medicina con una tesis sobre los fenómenos mediumnísticos que le ocurrieron a su prima Helene Preiswerk. Después de leer un libro de Krafft-Ebing decidió especializarse en psiquiatría, por lo que se mudó a Zurich y al Burghölzli, una famosa clínica psiquiátrica, donde se convirtió en asistente y alumno de Eugen Bleuler.

Los primeros años de la profesión psiquiátrica

En Burghölzli, Jung comenzó, con un éxito excepcional, a aplicar pruebas de asociación verbal iniciadas por investigadores anteriores (en particular Francis Galton, primo de Darwin). Estudió específicamente las respuestas peculiares e ilógicas que daban los pacientes a las palabras de estímulo. Descubrió que fueron causadas por asociaciones con emociones retenidas por la conciencia debido a su contenido desagradable y frecuentemente sexual e inmoral. Para describirlos utilizó el término “complejos”.

Para el joven médico, esta primera experiencia profesional fue sorprendente. Estaba particularmente sorprendido de que los profesores de psiquiatría no estuvieran interesados ​​en absoluto en la vida interna de sus pacientes. Sólo hacían hincapié en los síntomas, las estadísticas y las observaciones de comportamiento. Su investigación pronto lo convirtió en un psiquiatra de renombre internacional.

Los resultados de sus experiencias profesionales se publicaron, entre 1904 y 1907, en libros que le dieron una fama discreta a nivel científico. Se ocupó de los estudios sobre la asociación diagnóstica, la psicología de la demencia precoz y el contenido de las psicosis.

Matrimonio e hijos

En 1903 Carl Jung se casó con una rica heredera: Emma Rauschenbach, quien permaneció como su esposa hasta su muerte en 1955. Este matrimonio hizo de Jung una persona muy rica y perteneciente a una familia con excelentes relaciones sociales. Junto a Emma tuvo cinco hijos, cuatro niñas y un niño.

En el año 1905 el reconocido psiquiatra obtuvo una cátedra de psiquiatría y, ese mismo año, fue nombrado director de la clínica psiquiátrica de la Universidad de Zúrich con tan solo 30 años.

El encuentro con Freud

En términos de trabajo, Carl Jung se dio cuenta de que sus hallazgos confirmaban muchas de las ideas que Sigmund Freud había publicado en “La interpretación de los sueños” en el año 1900. A su vez, Freud también había leído un libro de Jung, el libro sobre la demencia temprana, de modo que en 1907  los dos eruditos decidieron reunirse.

Sigmund invitó al joven colega a Viena. Sabemos que este primer encuentro entre las dos grandes figuras del psicoanálisis duró aproximadamente 13 horas consecutivas. Freud causó una gran impresión en Jung, argumentando haber encontrado al “primer hombre verdaderamente notable que había conocido. No había nada trivial en él, su inteligencia estaba fuera de lo común, siendo aguda y notable en todos los aspectos“. Jung, entretanto, también impactó al padre del psicoanálisis, quien casi de inmediato lo consideró como su sucesor en el campo psicoanalítico.

Los años de colaboración con Freud

Jung se unió a la Asociación Psicoanalítica Internacional, fundada por Freud, y comenzó su profundo estudio del psicoanálisis. Más tarde se convirtió en presidente de la Asociación y editor de “Jahrbuch fiir Psychologische und Psychopathologische Forschungen“.

En el año 1909 , Carl Jung, junto con Freud y Ferenczi, fue a la Universidad de Clark en Worcester, Massachusetts, donde recibió su título honorario en derecho y Freud dio una serie de conferencias. En el mismo año renunció al puesto en Burghólzli, para dedicarse a la libre profesión del psicoanalista y sus estudios.

Durante 1910 fue elegido presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional y director de la “Jahrbuch”: El diario oficial de la sociedad psicoanalítica.

El punto de inflexión

En el año 1912 Jung publicó el libro “Transformaciones y símbolos de la libido”. En este libro, el psicoanalista suizo adoptó una posición divergente con respecto al psicoanálisis Freudiano, introduciendo nuevos conceptos y disintiendo algunos aspectos relacionados con la concepción de la sexualidad (en particular, la energía libidinal).

Jung pensaba que la libido era el correspondiente psíquico de la energía física. Es decir, más o menos como un concepto cuantitativo, que no debería haberse definido en términos cualitativos, como lo hizo Freud.

La libido en esta nueva concepción ya no era un instinto sexual, sino una manifestación de energía psíquica que afectaba a todos los instintos humanos.

Estos primeros desacuerdos teóricos con el fundador del psicoanálisis fueron planteados en las conferencias celebradas en Nueva York. El informe leído en el congreso de la asociación psicoanalítica celebrada en Munich en agosto de 1914, lo llevó a separarse de Freud en octubre de ese mismo año.

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Actividad privada y autoanálisis de Carl Jung

En los años siguientes, Jung se dedicó a la psicoterapia privada, a los viajes largos (América del Norte, Nuevo México, Kenia, Egipto e India), al desarrollo de sus teorías y a la escritura de numerosos ensayos y libros.

Entre 1913 y 1919 se sometió a un profundo autoanálisis, revelado en sus notas autobiográficas publicadas entre 1962 y 1963.

Cuando era niño, Jung tenía sueños sorprendentes y fantasías poderosas que se habían desarrollado con una intensidad inusual. Después de su ruptura con Freud, Carl permitió que este aspecto de sí mismo se activara nuevamente, dando una expresión libre al lado irracional de su naturaleza. Al mismo tiempo, escribió notas detalladas de sus extrañas experiencias.

Más tarde, desarrolló la teoría de que estas experiencias provenían de un área de la mente que llamó inconsciente colectivo, que consideraba de carácter universal. Esta concepción, muy disputada por los Freudianos, fue combinada con su teoría de los arquetipos.

Esta teoría detalla patrones instintivos, que tienen un carácter universal y se expresan en el comportamiento y las imágenes. Jung llamó a su doctrina “psicología analítica” o “complejos”, distinguiéndola del psicoanálisis.

En 1917 publicó “La psicología de los procesos inconscientes” y en 1921 su obra más importante: “Los tipos psicológicos“, a la que siguió, en 1928, la publicación de: “El yo y el inconsciente“.

Psicología analítica

Carl Jung dedicó el resto de su vida a desarrollar sus ideas, especialmente aquellas sobre la relación entre la psicología y la religión. Desde su punto de vista, algunos textos, oscuros y a menudo descuidados de escritores del pasado, pueden explicar sueños y fantasías. Es por ello que el psicoanalista creía que los terapeutas deberían familiarizarse con los escritos de los antiguos maestros.

Además del desarrollo de nuevos métodos psicoterapéuticos derivados de su experiencia, Jung le dio una nueva importancia a la llamada tradición hermética. Él concibió la religión cristiana como parte de un proceso histórico necesario para el desarrollo de la conciencia. También pensó que los movimientos heréticos, desde el gnosticismo hasta la alquimia, eran manifestaciones de elementos arquetípicos inconscientes que no se expresaban adecuadamente en las formas principales del cristianismo.

Estaba particularmente impresionado por la forma en que los símbolos podían encontrarse con frecuencia en los sueños y fantasías modernos, y pensó que los alquimistas habían construido una especie de libro de texto del inconsciente colectivo. Presentó estos conceptos en 4 de los 18 volúmenes que componen sus obras completas.

Jung aconsejó a sus pacientes que se dedicaran a estudiar los mitos expresados ​​en los sueños y la imaginación: al hacer esto, podrían convertirse en personalidades más completas. Llamó a este proceso “la individuación“.

Enseñanza

En los años siguientes se convirtió en profesor de psicología en la Universidad Politécnica Federal de Zurich (1933-1941) y profesor de psicología médica en la Universidad de Basilea (1943).

Nazismo

Jung pensó que Alemania ocupaba una posición especial en Europa. La revolución nazi tenía, por lo tanto, un valor muy importante para él, tanto que era considerado un simpatizante.

En el año 1930 fue nombrado presidente honorario de la Asociación Alemana de Psicoterapia. Durante 1933, con el advenimiento del nazismo, esta asociación, que incluía a varios psicoterapeutas judíos, se disolvió y se creó otra. Esta nueva asociación fue denominada “Sociedad Internacional de Psicoterapia”.

Cuatro años mas tarde, Carl Jung fue criticado por su adhesión a esta organización de origen nazi y también por su función como editor en jefe de la revista “Zentralblatt fur Psychotherapie”. El terapeuta suizo respondió argumentando que su presencia en estos cuerpos le permitiría salvaguardar la actividad de los psicoterapeutas judíos alemanes, sus amigos y colegas.

Últimas producciones

En los últimos tiempos, el psicólogo se centró cada vez más en temas de la historia de las religiones, en la cultura oriental, en la mitología y en la alquimia. Los resultados más destacados de estos estudios se encuentran en Psicología y religión (1940), Psicología y alquimia (1944), La psicología de la transferencia (1946) y Aiòn (1950).

Sus colaboraciones también fueron numerosas: con Richard Wilhelm, experto en filosofía y religión china; ​​con el artista indio alemán Heinrich Zimmer y luego con el filólogo y mitólogo húngaro Karl Kerényi.

En el año 1948 se fundó en Zúrich el «C.G. Jung Institut” por iniciativa de varias asociaciones nacionales y extranjeras.

Carl Gustav Jung falleció en Küsnacht en 1961, a orillas del lago cerca de Zúrich, en la famosa casa que compró en 1908 y que desde su muerte se ha convertido en un lugar de peregrinación.

El libro rojo

En el año 2009 se publicó el “Libro Rojo”, un manuscrito que Jung escribió en los años 1914-1930. Según las palabras del propio psicólogo, fue un relato de su “confrontación con el inconsciente“. Contiene el relato de sus imaginaciones, sus fantasías y sus alucinaciones con bellas ilustraciones en color.

Las mujeres en la vida de Carl Jung

El psicoanalista Suizo tuvo una larga e importante relación romántica con su paciente Sabina Spielrein, diez años más joven, quien más tarde se convirtió en una brillante psicoanalista. Sabina fue su amante hasta 1913, pero en los últimos tiempos Jung incluso le había temido a ella y a su abrumador amor: creía que era el diablo quien quería apoderarse de él y destruirlo. Es por eso que poco a poco se alejó totalmente.

Luego de un tiempo, tuvo una relación importante, también paralela a la conyugal, que duró hasta su muerte: estamos hablando de Toni Wolff, quien también se convertiría en psicoanalista, al igual que Emma, la esposa de Jung.

Toni tenía veintidós años cuando entró en el análisis, a mediados de 1910, con el profesor Jung quien cursaba entonces sus treinta y cinco años. La muerte de su amado padre le había causado una profunda depresión. Era una niña rica y culta que creció en una casa llena de obras de arte y orientalismo.

Toni Wolff había estudiado en Inglaterra, y sus intereses eran la filosofía, la religión y la mitología. Fueron estos intereses comunes los que establecieron un vínculo muy fuerte entre los dos.

Las casas de Jung

El psicólogo Suizo habitó en dos lugares icónicos diferentes, los cuales representaban aspectos de su personalidad, de su vida personal y profesional.

En el año 1910, se mudó a una casa en Küsnacht, un pueblo a 8 km de Zurich. En la puerta está escrita la famosa frase “Vocatus atque non vocatus deus aderit” (invocado o no invocado, el Dios vendrá), una frase que se remonta al oráculo de Delfos, donde la palabra “dios” debe entenderse como “demanda final“.

Carl expresó lo siguiente: “Puse esa inscripción para recordar a mis pacientes y a mí mismo que el temor de Dios es el comienzo de la sabiduría; y porque todos los fenómenos religiosos, que no son meros rituales de la Iglesia, están estrechamente relacionados con las emociones“. Küsnacht era el espejo de la personalidad del famoso psiquiatra, del hombre exitoso.

El segundo hogar, se correspondió a la personalidad de la sombra y la introversión. La casa de Bollingen, se ubicaba treinta kilómetros más al sur que la anterior. Esta morada nació de la necesidad de Jung de “dar una representación en piedra de mis pensamientos más íntimos y mi conocimiento“.

Inicialmente, había diseñado para este lugar una choza de forma redonda, de estilo africano, es decir, un espacio compartido entre hombres y animales, de una manera primitiva. Jung ayudó a construirlo con sus propias manos, los fines de semana.

Según palabras del célebre psicólogo: “Desde el principio, en esta torre, sentí una intensa sensación de descanso y refrigerio. Renuncié a la corriente eléctrica: yo mismo enciendo el fuego y la estufa y, por la noche, las viejas lámparas. No hay agua corriente y yo bombeo agua de un pozo. Divido la leña y cocino la comida. Estos actos simples hacen al hombre simple”.

Los conceptos fundamentales

Realizando un breve repaso por sus principales concepciones, destacamos las siguientes:

  • Inconsciente personal: Consiste en sentimientos y pensamientos individuales, acumulados durante la vida del individuo.
  • Inconsciente colectivo: Recurso universal, accesible a todos los miembros de la humanidad, que contiene arquetipos o imágenes colectivas heredadas de tiempos pasados, enterrado en el inconsciente de toda la humanidad.
  • Arquetipos: Son imágenes primordiales y corresponden a experiencias compartidas por todos los individuos.
  • El enfoque terapéutico de Jung: Reconciliar las fuerzas opuestas dentro de la personalidad. No solo extroversión e introversión, sino también sensibilidad e intuición, emociones y pensamiento racional. A través de la comprensión de la integración entre el inconsciente personal y el inconsciente colectivo, la terapia nos permite llegar a un estado de individualización o totalidad: el “Sí mismo”.
Luciano Felicevich

Luciano Felicevich

Luciano Felicevich tiene 29 años de edad, es Lic. en Kinesiología. Escritor de ficción, aficionado de la lectura, la filosofía y las ciencias.

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