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Atelofobia o el miedo a sentirse imperfecto y sus características

La atelofobia es un tipo de fobia específica peculiar en la que la persona teme la imperfección y, sobre todo, ser imperfecta. La atelofobia puede constituir un tipo de fobia mucho más grave e incapacitante para la persona que lo padece, esto dependiendo del tipo de característica y hacia dónde está enfocada la fobia.

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En la era moderna, gracias al impulso de construir realidades que cada vez se caractericen más por un ideal de eficiencia y perfección, incluso la construcción de identidad de las personas está experimentando el condicionamiento cultural de esta visión del mundo y de la vida, cada vez más arraigada en la mentalidad común.

Una sociedad que nos aleja de la reflexión

Somos hijos de una sociedad materialista y vanguardista que ya no incita a la reflexión y la profundidad, sino a la apariencia y eficacia del producto, estos cánones se aplican no solo al mundo artificial sino también a la dimensión del “ser” de los hombres hechos de carne y sentimientos.

Un ideal impuesto por la perfección y la eficiencia se abre un camino absoluto e irrevocable, destinado a hacer que todo funcione de la mejor manera y en el menor tiempo posible. Dentro del contexto de esta descripción, inscribimos el concepto del que hablaremos en este artículo.

Definición de la atelofobia

La etimología del término “Atelofobia” deriva, como la mayoría de las palabras que componen nuestro idioma, del griego. Proviene de la unión de dos palabras diferentes, por un lado, “Ateles”, que podría traducirse como “imperfecto” y “phobos”, que se traduciría en “miedo”.

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Literalmente, este término indica el conjunto de sensaciones experimentadas por una persona que nunca se siente efectivo, perfecto, amado o lo suficientemente productivo. Un verdadero miedo a la imperfección, de la naturaleza que sea. Este tipo de sufrimiento emocional llega con cada vez más frecuencia a recibir asesoramiento psicológico.

La ansiedad que esta condición genera en los individuos puede ser leve, incluso si interfiere con su bienestar, o en muchos casos alcanza un nivel tan agudo que corre el riesgo de volverse crónico si no se aborda con una intervención de la psicoterapia.

En los últimos años, ha habido una creciente dificultad para aceptar que la vida moderna, con sus ritmos cada vez más apretados y expectativas cada vez más altas, genera una experiencia natural de sentirse ansioso, en muchas partes del día.

La atelofobia y el miedo a ser imperfecto

Cuando nos enfrentamos al trastorno de la atelofobia, esta emoción humana se procesa y se etiqueta a sí misma como un signo de insuficiencia que es acompañada con el sentimiento de ser personas imperfectas que siempre deben sentirse fuertes y nunca pequeñas e inseguras.

Este mecanismo no hace más que aumentar la ansiedad, la sensación de no poder hacer frente a los acontecimientos de la vida y aumenta la experiencia de la fragilidad que impide reconocer las propias habilidades.

Desafortunadamente, en nuestra cultura, la gente no quiere sentirse insegura y, en lugar de detenernos escuchar nuestras emociones y comprender su significado, tendemos cada vez más a la acción y la productividad de manera vertiginosa que pueda llenar nuestro vacío y nos permite no estar en contacto con el mundo interior, que cada vez nos asusta más.

De esta manera, muchos estados de ansiedad en la fase inicial, que la persona podría haber resuelto fácilmente, tienden a empeorar porque uno no presta atención a su malestar. Tendemos a negarlo y no querer escuchar las señales que nuestro cuerpo envía a través de la ansiedad.

Por lo tanto, esta persona podrá entrar en un estado de agitación, en el que la ansiedad puede ir acompañada en algunos casos de episodios de pánico, taquicardia y temblor derivados de los sentimientos de insatisfacción.

También pueden estar presentes fenómenos psicosomáticos en respuesta a estas sensaciones, como la sudoración y la tensión muscular.

La “impotencia aprendida”

Estos síntomas se deben a la constante estimulación por parte de la persona que, por un lado, trata de compensar esta insatisfacción perpetua a través de la productividad, pero por otro lado, esta misma productividad siempre se ve truncada por una especie de “impotencia aprendida”.

Con el término de “impotencia aprendida”, nos referimos a la sensación que experimenta la persona de no poder actuar dentro de su esfera de productividad, no poder modificar la realidad que lo rodea de ninguna manera mientras aumenta la sensación de insuficiencia y de fracaso.

Las áreas en las que se pueden experimentar estas sensaciones son múltiples, y puede ir desde contextos en la vida diaria cotidiana hasta entornos profesionales y familiares.

Los problemas que afligen a las personas hoy en día y que ocasionan ansiedad e impotencia son diferentes, pero ilustraremos los más frecuentes.

El miedo a no ser buenos padres ni productivos en el trabajo

Existe un temor de no poder ser buenos padres, no saber cómo proteger a sus hijos, por ejemplo, el riesgo de que sufran acoso en la escuela o de que se junten con personas peligrosas que puedan condicionar, y afectar el desarrollo del niño o adolescente. La preocupación de que tu hijo pueda o no crecer felizmente y las dudas sobre cómo ayudarlo a enfrentar el futuro son muy frecuentes.

Otro tema que genera conflictos internos es cómo lidiar con el trabajo y tener una relación con nuestros hijos a la vez: una encrucijada que alguna vez solo preocupaba principalmente a los hombres y que ahora también pone en crisis a muchas mujeres.

Dentro de nuestra cultura, para las mujeres, la familia sigue siendo una prioridad incluso si la vida moderna hace cada vez más difícil cuidar de todo al mismo tiempo y, a menudo, los sentimientos negativos de insuficiencia las persiguen y atormentan mientras los compromisos y responsabilidades parecen nunca terminar.

Otro tema actual es en cuanto a las relaciones de pareja, de hecho, a menudo sucede que en lugar de poder abrirse al diálogo con su pareja, uno se siente solo en sus propias inseguridades, lo que provoca la aparición de problemas en el ámbito sexual (falta de deseo, impotencia, eyaculación precoz).

Y estos a menudo se causan por estados de ansiedad y dificultades en la relación que pueden parecer difíciles de enfrentar. Y, por supuesto, las relaciones en el mundo del trabajo y las expectativas que uno tiene sobre uno mismo y los demás, que pueden ser frustrantes, son factores importantes y adicionales de estrés y preocupación para muchas personas.

Tal vez el problema sea vivir una vida que otros inventaron para si mismos

La vida moderna es agitada y compleja y hace que sea difícil enfrentar los desafíos que nos topamos todos los días, con expectativas que a menudo no son realistas sobre cómo deberíamos ser. Querer ser superhumanos, no tener que sentirse frágil y necesitar ayuda, mostrar fortaleza y autonomía siempre, son actitudes que te ponen en riesgo de sufrir atelofobia.

La verdadera fuerza proviene de la capacidad de aceptarse y ponerse en contacto con las propias inseguridades, cuidar de nuestra parte débil y necesitada, reconociendo en la ansiedad una preciada señal de inquietud.

El ser humano es capaz de enfrentar momentos estresantes y adaptarse a su ambiente, por lo tanto, a veces sentirse inadecuado o sentirse fracasado es normal, pero si esta incomodidad persiste durante mucho tiempo, el mayor signo de fortaleza y madurez que puedes demostrar es el de ir a terapia en lugar de creer que tienes que hacerlo todo solo.

Lo que encontramos al hacer un análisis de las necesidades psicológicas en nuestra sociedad es la creciente necesidad de ser apoyados por psicólogos para enfrentar y elaborar problemas específicos que surgen en la vida del individuo, tal vez en un momento de estrés emocional en particular.

Sobre todo en los jóvenes, se ha visto un aumento de sentimientos relacionados con la búsqueda de la perfección en conjunto con la decepción de que nunca podrán conseguirla de ninguna manera.

Esta manera de lidiar con uno mismo y con los demás puede surgir tanto por el contexto cultural en el que la persona comparte ideales, deseos y necesidades, como estar dentro de un entorno familiar y educativo más estricto.

En cuanto a la dinámica del primer caso, el concepto mismo de perfección y eficiencia tiene continuos cambios e influencias, tanto desde un punto de vista estético como intelectual, derivado de la información transmitida por los medios de comunicación y, sobre todo, de la enorme competitividad generada dentro de las redes.

El logro personal y la atelofobia

El embellecimiento y la implicación de ostentación que giran en torno al logro personal y que se encuentran en entornos de trabajo, hacen que la persona se relacione continuamente con esto, mediante el uso del medio telemático. Lo que ocasiona una búsqueda continua de ideales prefabricados por otros.

En el segundo caso, la causa de esta búsqueda de la perfección podría ser una educación rígida y autoritaria impartida por aquellos que los cuidaron en la infancia. El cuidador, que también puede haber recibido una educación muy autoritaria, podría transmitir al niño una mayor apreciación por los logros obtenidos en comparación con su maduración sentimental y emocional.

Una persona que ha crecido dentro de estos entornos puede ser empujada a buscar constantemente satisfacción dentro de su posible rango de productividad, desde la vida diaria hasta la vida laboral, pero sin estar realmente satisfecha y feliz.

En cuanto a los fenómenos de los que hemos hablado, si de alguna manera encuentran el camino para implantarse rígidamente dentro de la psique de la persona, pueden conducir a la cronificación de los sentimientos negativos, por esta razón la prevención psicológica es importante especialmente en el grupo de edad adolescente.

Ante un caso de atelofobia, lo mejor es que la persona acuda a psicoterapia para que pueda ser consciente de este tipo de sentimientos, comprender su motivo y ser capaces de comprender su verdadero significado, para contrarrestar síntomas como la ansiedad, el pánico y el estrés.

A través de la reconstrucción de la esfera afectiva y el análisis de las relaciones, el sujeto puede tener un mayor contacto con sus sentimientos y los significados de su malestar, lo que lleva a una mayor consciencia y comprensión de su esfera de la personalidad y contrarresta los sentimientos negativos de insatisfacción.

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Juan Pablo Díaz

Juan Pablo Díaz

Juan Pablo Díaz es Psicólogo, especialista en Educación Superior Virtual y a Distancia, de nacionalidad Colombiana. Creador del proyecto ORIENTACIÓN PSICOLÓGICA INTEGRAL para la atención individual presencial y online, atención en parejas y grupos. Con experiencia práctica en coordinación de programa de atención de I.C.B.F. con NNAJ en procesos de restablecimiento de derechos; docencia y consejería académica en establecimientos Universitarios; Budismo y Mindfulness. Gusta de la escritura creativa, la poesía, la redacción de contenidos, el marketing digital y el mundo del teletrabajo.

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