Mente Asombrosa - Literatura, reflexiones y cultura
Las burlas de los padres y cómo afecta el desempeño de sus hijos

Adolescentes subestimados y riesgo de convertirse en acosadores

Nueva evidencia sugiere que el acoso y la victimización de los adolescentes pueden tener raíces en la familia. Muchos adolescentes que intimidan tienen padres hostiles, punitivos y que los rechazan.

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Investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad Atlántica de Florida (EE. UU.), la Universidad de Concordia (Canadá) y la Universidad de Uppsala (Suecia) han identificado un tipo de padre que contribuye a las dificultades que enfrentan los adolescentes con sus compañeros y es el que trata a sus hijos con burla y desprecio.

El desprecio en el trato hacia los hijos influye perjudicialmente

Los padres irónicos utilizan expresiones denigrantes que humillan y frustran a los niños, sin provocación aparente por parte del niño. Estos padres responden a su relación con los niños con críticas, sarcasmo, menosprecio y hostilidad y usan la coerción emocional y física para lograr el cumplimiento.

El estudio, publicado en Journal of Youth and Adolescence, destaca los fundamentos emocionales de las dificultades de los adolescentes con sus compañeros. Los investigadores siguieron a 1.409 niños durante tres años consecutivos de los grados 7-9 (es decir, edades 13-15).

El trato de los padres puede volver a los niños abusivos con sus compañeros

Los resultados muestran que el comportamiento despectivo de los padres hacia los niños conduce a dificultades para controlar la ira. Las dificultades para controlar la ira son indicativas de dificultades en la regulación de las emociones, lo que lleva a emociones negativas, agresión verbal y física y hostilidad.

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El aumento de las dificultades de regulación de la ira coloca a los adolescentes en mayor riesgo de intimidación y victimización.

El hallazgo con respecto a la combinación «acoso-víctima» (niños acosadores que son acosados ​​simultáneamente por otros compañeros) es importante dado que investigaciones previas muestran que las víctimas que también son acosadores tienen un mayor riesgo de problemas de salud mental, dificultades de comportamiento y pensamientos suicidas en comparación con «solo víctimas», «solo delincuentes» o no víctimas.

Reconocer el contexto familiar específico que lleva al niño a convertirse en víctima y perpetrador puede ser un paso clave para limitar o prevenir estos resultados negativos.

También los puede hacer vulnerables al acoso

Es importante destacar que estos hallazgos se observaron después de controlar estadísticamente los comportamientos de crianza implicados en la adaptación de los niños, como la calidez, el control y el castigo corporal.

Este estudio sugiere que el comportamiento de burla es una forma única de crianza que aumenta los riesgos de que los adolescentes adopten estrategias de manejo de la ira inapropiadas, lo que aumenta el riesgo de tener dificultades con sus compañeros.

«Las reacciones interpersonales inapropiadas parecen transmitirse de padres a hijos, creando dificultades con los compañeros. Específicamente, las burlas de los padres inician un ciclo de emociones negativas y enojo entre los padres y los adolescentes, lo que finalmente lleva a los adolescentes a involucrarse en conductas de intimidación y victimización”, dijo Brett Laursen, autor y profesor de psicología en la Facultad de Ciencias de la FAU.

«El estudio es importante porque proporciona una comprensión más completa de cómo el menosprecio y la interacción crítica con los adolescentes dificulta su capacidad para mantener relaciones positivas con sus compañeros».

Las implicaciones de este estudio son de gran alcance: los profesionales y los padres deben ser conscientes de los costos potenciales a largo plazo de algunos comportamientos de crianza aparentemente inofensivos, como el menosprecio y el sarcasmo.

Los padres deben recordar la influencia que tienen en las emociones de los adolescentes y cómo asegurarse de que los adolescentes no experimenten el ridículo en casa.

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