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Prosopagnosia y el problema para recordar rostros
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Prosopagnosia y la incapacidad de reconocer rostros

La prosopagnosia, o incapacidad de reconocer un rostro, es una afección caracterizada donde la persona que la padece ve a alguien que conoce y no sabe de quién se trata; sin importar que el rostro pertenezca a un familiar muy allegado o a una persona de su entorno.

Nuestra capacidad de reconocer rostros proviene de un sector en nuestro cerebro llamado giro o circunvalación fusiforme. En él se procesa toda la información que perciben nuestros ojos relacionada con los rostros y determina, en conjunción a la memoria, si pertenecen o no a una persona que conozcamos o cuya imagen facial nos resulte familiar.

Causas de la Prosopagnosia

La prosopagnosia era considerada hasta hace muy poco tiempo, una enfermedad rara y de poca incidencia.

Por lo general, se tendía a asociar a un daño del tipo neurológico adquirido por un ACV o un traumatismo craneoencefálico. Estudios más recientes han revelado la existencia de un número importante de casos de la enfermedad en personas que no obedecen a este patrón.

Como producto de estos estudios, hoy en día se aceptan dos tipos de prosopagnosia según sea la naturaleza del trastorno:

Prosopagnosia adquirida:

Es la que se produce como consecuencia de un ACV, ocasionado por la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro por oclusión o perforación de los vasos sanguíneos (lo que provoca la muerte neuronal por carencia de glucosa y oxígeno), o por causa de un trauma en la cabeza por algún tipo de accidente.

En ambos caso se establece que existe una relación directa entre la lesión cerebral y la incapacidad concerniente a la identificación de rostros.

Por otro lado, la prosopagnosia adquirida también puede ser producto de cirugías para la epilepsia, algún tipo de trastorno degenerativo, una intoxicación por monóxido de carbono, una neoplasia o algún tipo de infección.

Prosopagnosia del desarrollo:

Es cuando el trastorno se manifiesta sin que anteceda algún tipo de lesión neurológica.

Diversos estudios sugieren la existencia de una relación genética en estos casos, por cuanto al menos un familiar de primer grado también ha sufrido algún tipo de prosopagnosia del desarrollo.

En estos casos, resulta difícil determinar la causa ya que no hay un patrón con el que comparar la capacidad previa del reconocimiento facial.

Adicionalmente, por su carácter congénito, existe la posibilidad de que la persona haya alcanzado desarrollar estrategias para compensar la limitación.

Consecuencias del trastorno

1.- Las personas con esta patología pueden recordar a las personas de su entorno, pero carecen de la capacidad de reconocerlos.

2.- Se ven en la necesidad de recurrir a diferentes estrategias para compensar esta patología,  como es la de enfocarse en características fisonómicas particulares; como la ropa que usa la persona, si utiliza gafas, el color y la forma del pelo, cicatrices, el sonido de la voz, entre otros.

Se debe acotar que no en todos los casos se llega a desarrollar el mecanismo de compensación, por lo que el trastorno pudiese transformarse en una incapacidad.

3.- Existen casos donde la persona no es capaz de diferenciar los rasgos faciales, de saber distinguir una cara de una imagen o, inclusive, de identificar diferencias entre una cara y otra.

4.- Por las características del trastorno, las personas que lo padecen se abstienen de fomentar su inclusión en reuniones de carácter social o de asistir a espectáculos y aglomeraciones.

En algunos casos, también hay dificultades para conseguir mantener el hilo argumental de una película; motivado a su incapacidad para reconocer a las personas.

5.- En diferentes entrevistas algunas personas que padecen este trastorno, han manifestado que evitan la interacción social; lo que eventualmente pudiese ocasionarles problemas en sus  relaciones interpersonales, en su campo laboral o causarle depresión.

6.- En los casos más extremos, las personas pueden llegar a estar incapacitados para poder identificar su propio rostro; con todas las implicaciones de carácter neuro psiquiátricas que este hecho acarrearía.

Tratamiento de la prosopagnosia

A la fecha, no está disponible ningún tratamiento en específico para esta dolencia.

Las investigaciones actuales centran sus esfuerzos en tratar de comprender qué causa la prosopagnosia, y a la valoración de la eficacia de algunos programas que se han venido realizando; para atender a las personas que presentan este trastorno en cualquiera de sus dos tipos.

Mercedes Leal González

Mercedes Leal González

La licenciada Mercedes Leal González es psicóloga clínica, especialista en tratamiento de TDAH, Asperger, Trastornos de Aprendizaje y Terapia de Gestalt. La redacción y revisión de artículos sobre psicología y superación personal son su pasatiempo favorito.

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