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Esperimentando la soledad emocional
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El dolor que produce la soledad emocional

La soledad emocional se refiere a sentirse solo y vacío a pesar de estar con alguien más, este tiipo de sentimientos y sus emociones tienen características que puede revelar otros aspectos interiores sobre la persona que lo padece.

La soledad emocional puede ser una gran carga para quienes lo padecen, desde el punto de vista psicológico, la soledad a nivel emocional no solo tiene características de falta de compañía o por estar solos, este tipo de soledad tiene una relación más directa con la carga emocional que ponemos sobre nosotros mismos y los demás.

La felicidad es lo que hace sentir al ser humano pleno y lleno de ganas de vivir. Esto se relaciona con experiencias que le resulten agradables y positivas. Sin embargo, la felicidad se da en cada individuo de manera particular y subjetiva.

El bienestar como acto individual y social

La felicidad se asocia con el bienestar, y el bienestar no es más que el juicio individual en términos positivos que da la persona a lo largo de su vida en consonancia con lo que hace en la cotidianeidad. Si la persona tiene experiencias placenteras entonces sentirá que lleva la vida que desea.

El sentimiento de bienestar al ser subjetivo, valora cada evento en términos positivos siempre y cuando sean personas felices. Los que no tienen sensación de bienestar y están “infelices” valorarán todos sus acontecimientos como perjudiciales.

El bienestar va de la mano directamente con la satisfacción de la vida que es la valoración cognitiva de cómo les va en la vida con carga afectiva y emocional. Para el bienestar social se incorporan tópicos sociales y culturales relacionados con salud mental.

El bienestar social está más relacionado con la individualidad en cuánto a la persona decide si su contacto con su alrededor es satisfactorio o no. Si la persona tiene la percepción de que no es capaz de establecer relaciones sociales satisfactorias por años se crea en ella una soledad emocional. Este tipo de soledad, que además es una soledad crónica, se relaciona directamente con situaciones vividas tras un divorcio o la muerte de un ser querido.

El sentimiento de soledad emocional también es una experiencia muy subjetiva e individual que se desarrolla por deficiencias en las relaciones interpersonales que generalmente produce un aislamiento social generando estrés en el individuo que la siente.

Esto se puede generar a causa de carencias afectivas como la imposibilidad de intimar, relacionada directamente con el apego, y por causas cognitivas que tiene que ver con la percepción de estimulación social insuficiente según los criterios individuales formados a través del capital social, salud cívica y componentes de condicionamiento social.

La soledad emocional vista desde la psicología

Sullivan fue unos de los teóricos que definió la soledad en términos de experiencias no placenteras relacionadas con las relaciones interpersonales y la intimidad.

Sadler y Johnson en 1980 tomaron la soledad emocional en términos existencialista que postula que en el individuo hay una contradicción entre los vínculos afectivos y la separabilidad física. Dichos autores proponen cuatro dimensiones que pueden ser capaces de indicar limitaciones humanas.

Por otro lado, Rokach planteó la soledad desde el punto de vista fenomenológico, proponiendo un Modelo Multidimensional de Antecedentes de Soledad.

Desde esta perspectiva la soledad es concebida como una experiencia subjetiva e individual que varía entre los individuos donde influyen diferentes causas y consecuencias. Este aporte fue importante por su concepción subjetiva e individual, pero queda un bache en cuanto al contexto cultural donde se desenvuelven los individuos que sientes soledad.

Sin embargo, el aporte de Rokach es importante ya que denota a la soledad desde una falta de figura de apego hasta la carencia de apoyo social. Por ejemplo, el aislamiento emocional se da por carencia de apego emocional, por lo que sólo puede remediarse con una nueva figura de apego afectiva o que regrese la figura de apego perdida.

El aislamiento social se da por esa carencia de apoyo de una red social, remediándose sólo con la integración a dicha red.

Teóricos como Weiss, Vincenzi y Grabosky, Peplau y Perlman han tratado de clasificar la soledad, generar estrategias de afrontamiento para la misma e instrumentos psicométricos que la puedan medir.

Jong-Gierveld propone un modelo que integra procesos cognitivos entre una red social de apoyo y la soledad llamado Modelo Multidimensional de Soledad. Dicho autor enfatiza las percepciones personales en cuanto a la red de relaciones sociales, concibiendo a la soledad como una experiencia personal y subjetiva.

Sin embargo, la soledad puede tratarse de un trastorno psicológico serio que requiere atención. Quizás la importancia no se le ha atribuido como debe ser ya que es un problema donde quien lo padece lo niega o lo relaciona con otros problemas, evitando que se vea como una entidad separada.

 La soledad emocional y la adolescencia

En la adolescencia puede ser concebida como una etapa de riesgo para sentir la soledad, siendo una época de conflicto interno y de maduración.

La adolescencia permitirá fortalecer -o no- relaciones sociales, esperando tener intimidad y apoyo de otras personas cercanas a su contexto que no sean familias. En esta etapa se producen cambios en cuanto a creencias e ideología. Es una etapa esencial para obtener herramientas sociales.

A pesar de que la adolescencia es una etapa donde se está más en riesgo de sentir soledad emocional, esta experiencia no incluye edades, momentos de etapas del desarrollo de vida ni género.

El riesgo en los adolescentes se solidifica aún más por condiciones familiares, socioeconómicas y sociales. Si el adolescente percibe soledad en su vida puede ser un predictor de problemas físicos y mentales en el futuro.

La soledad es un factor psicológico que relaciona la situación social e interpersonal actual con la idealizada o la esperada. Si las expectativas coinciden con lo percibido no hay manera de que se produzca estrés psicológico y se tendrá sensación de seguridad.

Las personas que experimentan soledad tienden a acoger estilos de vida diferentes que no son saludables, como la ingesta de alcohol, mal nutrición e imposibilidad de relajarse.

El efecto más devastador puede ser el suicidio como una decisión personal que toman como vía de escape ante su percepción de estar solo, de no importarle a nadie y de ser un estorbo para las personas de su alrededor.

Escala de evaluación de la Soledad Social y Emocional en adultos SESLA-S

Como ya fue mencionado, Weiss fue el primero en observar las diferentes dimensiones de la soledad, distinguiendo este constructo de otros como el apego y la afiliación, y distinguiendo la soledad emocional de la soledad social.

La escala de Weiss para la Evaluación de Soledad Social y Emocional en adultos se compone de tres dimensiones:

  1. la soledad familiar, que hace referencia a la carencia de un ambiente familiar de apoyo;
  2. la soledad romántica, que alude a la falta de relación afectiva íntima;
  3. la soledad social, que denota a la percepción de falta de amigos y relaciones sociales.

En un estudio realizado a la dicha escala en su versión en español se haya que tiene una alta consistencia interna y validez de constructo, por lo que mide realmente la soledad y lo diferencia de otros constructos asociados. A su vez la escala está altamente relacionada con medidas de estilo de relación (apego) y medidas de bienestar psicológico y deseabilidad social.

Soledad emocional y patrones sociales establecidos

La soledad emocional no carece de estereotipos. A pesar de que actualmente es más común ver a las personas solteras, sin deseos de intimar y viviendo solas no es lo que se espera.

En las mujeres particularmente no se espera que estén solas ya que se tiene una constricción social de que ellas nacieron para reproducirse y estar con una persona dando su vida por el resto de su vida.

Por eso, no sólo se puede entender la soledad como la falta de relaciones sociales sino también como todas esas expectativas sociales no cumplidas que hacen que se rompa con un ideal de vida.

Por ello no debemos tener la estima suficiente para preocuparnos por nosotros mismo y lo que realmente queremos, no con aquellos patrones que nos impone la sociedad. Si una persona decide no intimar con una pareja por el resto de su vida ¡eso está bien!, lo que está mal es rechazarla o pensar que es esa persona es un fracaso solo por no cumplir con un patrón establecido.

Tener estima y una buena relación con nosotros mismos, en especial las mujeres, nos ayudará a no renunciar a la individualidad y al mismo tiempo al buen trato con los demás. Los sentimientos positivos vienen de adentro hacia afuera: desde lo personal para irradiar con luz a los demás.

 A modo de conclusión

Para evitar tener sensación de soledad se busca idealmente tener amigos cercanos con los que contar, ya que aquellas que carecen de un círculo social cercano son las más propensas a sentir soledad, sin olvidarnos que lo primero es sentirnos gustos y bien con nosotros mismos, dejando atrás patrones sociales establecidos.

La mejor manera de afrontar la soledad es a través de un buen círculo de amigos que tengan lazos de solidaridad y una familia que tenga valores en ayuda mutua en momentos difíciles y de conflicto.

A pesar de que la soledad emocional puede afectar a cualquier edad, los adultos mayores y los adolescentes son los más propensos a padecerla. Los primeros porque su círculo social tiende a disminuir conforme va pasando el tiempo y los segundos porque están en una etapa crucial de maduración y desarrollo en la vida.

Diferentes factores sociales también pueden causar percepción de soledad, tales como nivel de educación y de ingresos. A medida que se tienen más estatus social y económico la persona no se percibirá como sola.

En lo que respecta la educación, la misma tiene una relación negativa con la soledad, es decir, a medida que se obtienen más logros académicos menos sentimiento de soledad se pueden experimentar.

Francis Montero Lucena

Francis Montero Lucena

Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad Yacambu (Barquisimeto, Edo. Lara, Venezuela). Desempeñó el cargo de Visitadora médico en el Centro Ortopédico los Niños (Barquisimeto, Edo. Lara, Venezuela) y actualmente, desempaña el cargo de Psicóloga y Terapeuta Infantil en la Fundación Regional del Niño Simón, San Felipe (San Felipe, Edo. Yaracuy, Venezuela).

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