Mente Asombrosa
Síndrome de hikikomori
Inicio » Psicología » Síndromes » Comprendiendo el síndrome de Hikikomori: aislamiento social extremo

Comprendiendo el síndrome de Hikikomori: aislamiento social extremo

El síndrome de Hikikomori, el retraimiento social extremo, es un fenómeno que se observó a fines de la década de 1990. Cuando las computadoras empezaron a llegar a la habitación de todos los adolescentes, especialmente en Japón. 

Publicidad

Este síndrome consiste básicamente, en el deseo constante y creciente de los adolescentes de estar solos en su habitación durante horas e incluso días. Según el Ministerio de Salud y Bienestar de Japón, cualquier intento de aislarse del mundo exterior durante 6 meses o más se reconoce como un fenómeno de Hikikomori.

En 1998, Tamaki Saito, psicólogo japonés especializado en niños y adolescentes, presentó en su libro «Hikikomori – Endless Adolescence» todos los efectos del fenómeno. Al tiempo que expresaba su preocupación por el posible curso epidemiológico del síndrome. En 2013, su libro fue traducido al inglés y lanzado fuera de Japón, provocando discusiones en la comunidad médica mundial sobre este fenómeno…

Hikikomori: Un fenómeno que ha ido más allá de Japón

Un libro más reciente (Kato, Kanbe y Teo, 2020), publicado en línea el 10 de enero en la revista World Psychiatry. Propone criterios de diagnóstico internacional más claros y consistentes para el hikikomori, que los autores consideran un fenómeno global del siglo XXI. Ya que estudios al rededor del mundo parecen haber trascendido tanto los límites espaciales de Japón como los límites de edad de la adolescencia.

Alan Teo, investigador y profesor asociado de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Salud y Ciencias de la Universidad de Oregon en los Estados Unidos, afirma específicamente: Las relaciones sociales son un aspecto fundamental de nuestra buena salud mental. Nuestra vida social es fundamental para nuestra calidad de la vida, algo que a menudo olvidamos.

Publicidad

Es importante, en una época que refuerza el valor individual más que los valores comunes como la solidaridad y el ofrecimiento, volver a actuar con los demás en mente. El egoísmo se ha vuelto individualismo enfermo y si no detenemos esto nosotros mismos, llegará un cambio abrupto y con graves consecuencias en nuestra salud mental, mental y física.

Publicidad