Mente Asombrosa
persona pasivo agresiva destruye relación de pareja
Inicio » Pareja » Cómo una personalidad pasivo-agresiva puede destruir una relación

Cómo una personalidad pasivo-agresiva puede destruir una relación

El comportamiento de una persona pasivo-agresiva puede ser desconcertante, sin embargo, es muy claro el efecto negativo que puede causar en quienes lo rodean, el impacto desprevenido tiene mayor efecto, y en una relación de pareja estos comportamientos solo pueden destruir la unión.

La agresividad pasiva de una persona pasivo – agresiva es bastante común en nuestra cultura, y puede ir desde el comportamiento sutil (dar un tratamiento silencioso, usar el sarcasmo, esconder ‘enojos’ detrás de la apariencia del humor) a una actitud más abierta y seria (retener el afecto y la atención, la negatividad verbal constante / hostilidad, manipulación, sabotaje).

La agresividad pasiva, como muchos otros patrones de comportamiento inconsciente, es en gran medida una respuesta aprendida a un entorno en el que a un niño o joven no se le permitió expresar sus necesidades, deseos o emociones libremente porque temían represalias (castigo, abuso, negligencia, pérdida).

Alternativamente, uno o ambos padres pueden haber sido pasivo-agresivos. En este entorno, el niño puede aprender que no está bien expresar ira o frustración, decir que no o pedir lo que necesita. En respuesta, el niño aprende a suprimir sus verdaderos sentimientos y deseos. La hostilidad y el resentimiento se acumulan como resultado.

Desafortunadamente, estos sentimientos y deseos reprimidos no desaparecen y, en cambio, se filtran de formas poco saludables, a veces de una manera abiertamente agresiva, pero a menudo en un comportamiento pasivo-agresivo más sutil pero no menos perjudicial.

La personalidad pasivo-agresiva y los efectos en la pareja

Si bien muchos de nosotros podemos recurrir a este tipo de lenguaje o comportamiento en ocasiones precisas en nuestras relaciones adultas, el tipo de personalidad pasivo-agresiva lo usa como su principal medio de expresión y como una forma de mantener el control y el poder a través de la manipulación.

La hostilidad oculta o indirecta, y con frecuencia la actitud negativista tóxica de la persona pasivo-agresiva es un mecanismo de defensa dañino que puede destruir las relaciones lentamente. Aquí hay 6 maneras en que la agresividad pasiva hace precisamente eso:

1. Menos intimidad

El pasivo-agresivo suele temer la intimidad y, por lo tanto, tiene dificultades para establecer relaciones personales cercanas con los demás. Esto crea distancia y aislamiento para los pasivos agresivos, así como para aquellos en relación con ellos.

2. Falta de confianza

Debido a que el comportamiento pasivo-agresivo es deliberadamente ambiguo e indirecto, otros tienen grandes dificultades para confiar en aquellos que lo exhiben, a veces sin estar completamente conscientes de por qué.

3. Desigualdad

La fuerza impulsora detrás de gran parte del comportamiento pasivo-agresivo es manipular situaciones y otras personas para satisfacer sus necesidades. Usan la manipulación para mantener un sentido de poder y control; desafortunadamente, las luchas de poder requieren que el ‘otro’ se someta y tome una posición más baja, lo que finalmente es perjudicial para su autoestima y para cualquier relación sentimental.

4. Culpa

El pasivo-agresivo normalmente se sentirá muy incómodo y no estará dispuesto a aceptar la responsabilidad de sus acciones y comportamientos. En cambio, culpan a su pareja por cualquier problema de relación, sin dejar espacio para que la pareja satisfaga sus propias necesidades ni pueda externar sus inquietudes.

5. Lucha frecuente

Debido a que el lenguaje y el comportamiento pasivo-agresivo a menudo provocan una actitud defensiva en los demás, estas relaciones estarán marcadas con mucha lucha y discusión. Además, rara vez hay una resolución porque el pasivo-agresivo se niega a aceptar la responsabilidad.

6. La negatividad

Muy a menudo, la persona pasivo-agresiva es excesivamente negativa, participa en críticas frecuentes y se queja de los demás, lo que genera un ambiente tóxico en el que falta apoyo, comprensión y buenos momentos. Esto puede ser particularmente dañino para los niños de padres pasivo-agresivos.

En última instancia, la personalidad pasivo-agresiva no es diferente de las demás, ya que simplemente están tratando de satisfacer sus necesidades , aunque inconscientemente les falta la confianza para hacerlo directamente. Sus acciones, aunque a menudo son dolorosas y destructivas para ellos mismos y para los demás, están motivadas por una necesidad básica de aceptación y amor y es un mecanismo de defensa.

Si estás en una relación con un pasivo-agresivo, o si reconoces muchos de estos comportamientos en ti mismo, es importante entender la motivación subyacente. De esta manera, se puede mantener un nivel de compasión por los involucrados, incluso mientras trabajas para abordar el problema y cambiar los comportamientos.

Martin Garello

Fundador de Vida Lúcida. Escritor y Editor con la publicación de 2 libros hasta la actualidad. Apasionado por la Psicología y el desarrollo personal.

Añadir comentario