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Conociendo qué es el amor obsesivo
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Amor obsesivo: cómo los pensamientos obsesivos surgen en el amor

Las obsesiones son algo peligroso de forma general. Estas afectan la calidad de vida, y limitan e influyen en el comportamiento. Pero son aún más peligrosas si se trata de las relaciones amorosas, porque comúnmente se infravalora esta situación y se consideran consecuencia de un gran amor. Las llaman obsesiones de amor pero cuentan una realidad diferente.

El amor obsesivo no es un “síntoma” de la intensidad del sentimiento. La obsesión no tiene nada que ver con el amor, ni con los sentimientos que uno tiene por el otro. Más bien, se refieren a dificultades y problemas personales que tratamos de ocultar o resolver a través de la relación, atribuyéndole a nuestra pareja la responsabilidad de salvarnos.

El amor obsesivo es una llamada de atención, porque las obsesiones no tienen nada que ver con el amor.

Amor obsesivo: ¿de dónde vienen los pensamientos obsesivos en el amor?

La base de los pensamientos obsesivos siempre es una fuerte inseguridad personal, por lo que la pareja se vuelve indispensable para tener un sentido de valor propio. Esto lleva a la búsqueda constante de muestras de confianza que, lamentablemente, no hacen más que reforzar una relación disfuncional y patológica.

Cuanto más se necesita el otro para sentirse mejor, más se devalúa uno a sí mismo y continúa alimentando un círculo que conduce progresivamente a una relación de dependencia.

La persona no puede sobrevivir por su propia cuenta, y la pareja se hace necesaria a pesar de que la relación es cada vez menos satisfactoria. Esto sucede inevitablemente porque, para evitar el abandono, uno está dispuesto a hacer cualquier cosa, hasta sacrificios extremos.

Entonces se dejan de lado las propias necesidades, hay una cancelación progresiva y constante, y la pareja se coloca en el centro de toda atención. En este punto, el amor ya es obsesivo, todo gira en torno al bienestar del otro, garantizando así la “supervivencia” de la relación.

Cómo se nutren las obsesiones amorosas

El miedo al abandono desencadena una serie de pensamientos negativos, que generalmente se remontan a heridas emocionales del pasado, no reconocidas o no abordadas adecuadamente.

El miedo y la inseguridad nos llevan a creer que no somos dignos de amor, y nos sumergen en una profunda sensación de insuficiencia, por lo tanto, no podemos darnos el lujo de expresarnos, entonces en lugar de esto, tendemos a hacer un sacrificio extremo en un intento de adaptarnos al otro, la única posibilidad de ser amado y salvado.

El otro, obviamente, ni siquiera percibe todo lo que está sucediendo, simplemente te inviertes con una serie de idealizaciones y expectativas que debes perseguir constantemente, creando un amor obsesivo.

Te haces la ilusión de que todo cambiará, de que finalmente el otro se dará cuenta de la necesidad mutua, del amor que inextricablemente los une y que cada esfuerzo que diste será recompensado. Pero la realidad es otra, porque verdaderamente no estás haciendo más que alimentar tus obsesiones de amor.

Estas personas se lastiman continuamente en una relación en la que no pueden reconocer su propia insatisfacción y los puntos críticos presentes, y continúan convenciéndose de que no son “suficientes”, la necesidad de que la pareja reafirme su propia seguridad sigue sin respuesta, dejando más y más espacio para sus propias inseguridades.

Amor obsesivo: cómo deshacerse de él

Para salir de estas trampas y evitar caer en un amor obsesivo, el trabajo a realizar debe comenzar desde una nueva conciencia, solo entonces se puede comenzar a reconstruir la autoestima. Comprender y conocerse a sí mismo también sirve para procesar de forma diferente las decepciones y los dolores del pasado, y para cambiar las formas de apego.

La búsqueda de una nueva pareja nunca es accidental, hasta que se superen los problemas personales, hasta que se alcance un buen nivel de seguridad, tenderás a repetir guiones pasados, con la esperanza de redimir las decepciones anteriores.

El amor no tiene la función de salvar a quienes tienen problemas, sino que nace en el lugar donde se crean las condiciones y el espacio para hacerlos crecer. No es la ausencia lo que genera deseo, sino la presencia, no es el dolor y el sufrimiento lo que solidifica la relación, sino el intercambio y el respeto mutuo. El amor muy frecuentemente se confunde con sentimientos que no tienen nada que ver con eso.

El amor crece en la conciencia y el conocimiento mutuos, todo lo demás (incluidas las obsesiones) son el resultado de necesidades, ansiedades o miedos proyectados en el otro, con o sin su participación.

Cuando el otro también es portador de problemas no resueltos, esto encaja perfectamente con la dinámica de la víctima y verdugo, dependiente y manipulador, dominador y sumiso, las combinaciones pueden ser diferentes, pero la dinámica y los efectos siguen siendo similares, creando un  amor obsesivo.

Cuando no te sientes bien contigo mismo, debes cuidarte tú mismo en lugar de esperar que alguien resuelva tus problemas. Para amar a otros, debes amarte primero a ti mismo.

Jimena Villagra

Jimena Villagra

Jimena Villagra es Psicóloga, con formación en Terapia Familiar sistémica y Constelaciones Familiares.Terapia Individual, pareja y familia. También se ha desarrollado como colaboradora en la organización de jornadas de Prevención y sensibilización en Violencia de Género. Con experiencia en el área Clínica y Sociolaboral.

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