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Amnesia y pérdida de identidad: desmintiendo un mito

En psicopatología, cada estado de olvido se llama amnesia. Aquí estamos interesados ​​simplemente en casos de amnesia en los que los sujetos olvidan su propia identidad. A la propia identidad pertenece la conexión con una estructura social específica. [¹]

En una situación hipotética, podríamos considerar que tras un accidente, podríamos perder la consciencia, y tras este evento despertar sin recordar lo sucedido, e incluso sin recordar quiénes somos. 

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Tu mente se ha convertido en una hoja en blanco. ¿Es así como realmente se ve la amnesia después de una lesión en la cabeza? En las películas de Hollywood seguro que sí. Pero ¿cuál es la realidad clínica?

Existen muchos mitos sobre el funcionamiento de la memoria y sobre los fenómenos asociados con ella. Incluso resulta que nuestra propia memoria a veces nos juega bromas y nos hace recordar cosas que ni siquiera vivimos, lo que puede tener serias consecuencias.

Sin embargo, en este artículo trataremos con otro fenómeno interesante: la amnesia postraumática.

Los conceptos erróneos sobre la memoria

En un estudio que examinó la popularidad de varios mitos sobre la memoria, hasta el 83% de los encuestados estaban convencidos de que había una pérdida de identidad durante la amnesia.

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Vamos a dejar las cosas en claro desde un principio: la amnesia después de una conmoción cerebral no significa que las personas olviden por completo quiénes son.

Un golpe en la cabeza y pérdida de memoria ¿es real?

Ya lo has visto varias veces en películas y series de televisión: ocurre un accidente, y después pasamos a una escena de hospital. En la cama yace un paciente con un vendaje en la cabeza. Se muestra un primer plano del rostro del personaje principal, se despierta de un coma, le tiemblan los párpados y finalmente abre los ojos.

Sus ojos se vuelven cada vez más grandes y sorprendidos, su cara se ve terriblemente pálida. El héroe abre la boca y se escucha la gran frase clave: ¿quién soy yo?

Más adelante en la película, vemos que nuestro héroe funciona bastante bien y la hoja en blanco de su vida se va llenando poco a poco: aprende cosas nuevas (generalmente impactantes) sobre sí mismo y sus seres queridos. Entonces podemos decir que, aparte de no saber quién es, está bien en general y puede funcionar.

Sin embargo, como pronto observarás, la pérdida del sentido de identidad no es un síntoma de amnesia que ocurre después de una lesión en la cabeza. Antes que nada, lo primero es que exploremos cierta terminología psiquiátrica…

No todas las amnesias son iguales

Vamos a empezar con el hecho de que la amnesia, u olvido, puede tener distintas caras. Dependiendo del criterio de discriminación que se utilice, estamos hablando de que hay diferentes tipos de amnesia. Por ejemplo, si el criterio que se tomará en cuenta en qué tiempo ocurre olvido, entonces podemos hablar sobre la amnesia retrógrada y anterógrada.

La amnesia retrógrada se refiere al olvido de eventos pasados ​​e información previamente codificada, es decir, se puede decir que refleja la comprensión estereotipada de la amnesia: que es la pérdida de recuerdos de algún período de la vida.

Por otro lado, la amnesia anterógrada cubre el período de tiempo que sigue a la lesión y se asocia con la incapacidad para recordar eventos que suceden en el momento. Esta es una comprensión menos conocida de la amnesia y resulta ser bastante importante cuando se trata del deterioro de la memoria después de lesiones cerebrales.

Distinguir la amnesia basándonos en el periodo de tiempo que se olvida:

  • Amnesia retrógrada – cubre el tiempo antes de la lesión, es decir, eventos pasados e información previamente codificada.
  • Amnesia anterógrada – incluye el período de tiempo que sigue a la lesión y quiere decir que los eventos actuales no pueden ser recordados (es decir, que no se almacenan en la memoria).

Ahora veamos otro criterio para distinguir la amnesia: por su causa. En este sentido, la amnesia puede ser orgánica o psicógena. La amnesia orgánica ocurre como resultado del daño cerebral, mientras que la amnesia psicógena puede ocurrir como resultado de la experiencia de situaciones extremadamente estresantes, es decir, lesiones psicológicas.

Distinguir la amnesia debido a sus causas, o etiología:

  • Amnesia orgánica: ocurre como resultado del daño físico (orgánico) al tejido cerebral, por ejemplo, como resultado de una lesión en la cabeza después de una caída o impacto, como resultado de un derrame cerebral u otras enfermedades;
  • Amnesia psicógena: se produce como resultado de un trauma psicológico, es decir, después de experimentar situaciones extremadamente estresantes (trauma psicológico). En las clasificaciones psiquiátricas (CIE-10) se encuentra en los diagnósticos del grupo de trastornos disociativos: amnesia disociativa y fuga disociativa.

Supongamos que el héroe de la película tuvo un accidente automovilístico (esta es la causa más común de lesiones en la cabeza; pero también podría haberse caído, o practicar boxeo) y sufrió daños cerebrales. En consecuencia, como ya sabrás, puede sufrir amnesia de tipo orgánico.

¿Cuáles son sus síntomas?

Amnesia postraumática

En el caso de la amnesia después de un daño cerebral como resultado de un trauma mecánico, es decir, la amnesia postraumática, el síntoma principal es la incapacidad de adquirir nuevos recuerdos y almacenar nueva información, es decir, la amnesia anterógrada.

Además, puede que haya una incapacidad para recordar las circunstancias de la lesión y que haya una pérdida de acceso a los recuerdos de algún período anterior a la lesión, es decir, puede haber diversos grados de amnesia retrógrada. Sin embargo, en este caso lo importante es la aparición de la amnesia anterógrada, no la pérdida de identidad.

De los pacientes hospitalizados por lesión cerebral traumática (TBI), la mayoría pasa por un estado de conciencia alterada conocido como “amnesia postraumática” (PTA).

Regresemos al paciente de la película: un síntoma de su amnesia retrógrada sería, por ejemplo, dificultad para recordar las circunstancias del accidente (qué sucedió, cuándo, qué estaba haciendo en ese momento).

Y algunos síntomas de amnesia anterógrada serían no recordar por qué estaba en el hospital, hacer preguntas de cosas a las que ya había recibido respuesta, la incapacidad de comprender la necesidad de estar hospitalizado, etc.

El “síndrome post-TBI” completo también comprende un déficit cognitivo extenso que incluye un estado de confusión, así como una alteración del comportamiento caracterizada por agitación aguda.

¿Hay una pérdida de identidad después de un accidente? El mito es desmentido

Después de revisar la información que se presentó hasta ahora, la conclusión es que, en el caso de un deterioro de memoria después de una lesión cerebral, se darían principalmente problemas para recordar nueva información y una incapacidad parcial de acceso a eventos pasados ​​(circunstancias antes del accidente) y no tanto una pérdida completa del historial de vida.

Pero de todas formas ¿podría ser posible que tu mente de pronto se convierta en una hoja en blanco?

Si consultamos la clasificación de los trastornos mentales (por ejemplo, el ICD-10) y nos desplazamos a través de sus contenidos, encontraremos que la pérdida de identidad y memoria autobiográfica mientras se mantiene un funcionamiento relativamente normal es el síntoma principal de la amnesia que ocurre en un trastorno llamado fuga psicógena.

Fuga disociativa

¿De qué se trata este extraño trastorno? Su nombre proviene del latín Fuga que quiere decir “volar” o “escapar”. Es una condición psicogénica, porque se desencadena por factores psicológicos: eventos de naturaleza extremadamente estresante: pérdida inesperada de trabajo, pérdida de un ser querido, presenciar un evento violento o accidente, etc.

La fuga es un trastorno mental que se encuentra en las clasificaciones de trastorno disociativo.

Los trastornos disociativos son un grupo de trastornos que se caracterizan por una pérdida parcial o completa de la integración entre los recuerdos, y el sentido de la propia identidad y conciencia, es decir, de manera simplificada, puedes tener problemas recordando quién eres y de dónde vienes.

La fuga disociativa es un trastorno en el que la pérdida completa de la autoestima se ve acompañada de un escape repentino e inesperado del hogar o del entorno inmediato. Este viaje o escape puede durar varias horas, pero también varios días.

La persona que está sufriendo esta fuga se comporta normalmente: habla con otras personas, compra boletos, va de compras, se preocupa por sí mismo.

Sin embargo, cuando pasa la fuga, no recuerda ninguno de los eventos que tuvieron lugar. En la práctica, esto significa que puede despertarse en algún lugar lejos de su hogar y no tener idea de cómo llegó ahí en primer lugar.

Fascinante, ¿verdad? Lo cierto es que la fuga y otros trastornos mentales disociativos, debido a su carácter inusual, obtienen una atención e interés desproporcionadamente altos en comparación con su frecuencia.

Vale la pena enfatizar que estos son fenómenos extremadamente raros si los comparamos con problemas más comunes de salud mental, como los trastornos de ansiedad.

Bibliografía:
  1. ABELES M, SCHILDER P. PSYCHOGENIC LOSS OF PERSONAL IDENTITYAMNESIAArch NeurPsych. 1935;34(3):587–604. doi:10.1001/archneurpsyc.1935.02250210108008
  2. Marshman LA, Jakabek D, Hennessy M, Quirk F, Guazzo EP. Post-traumatic amnesia. J Clin Neurosci. 2013;20(11):1475-1481. doi:10.1016/j.jocn.2012.11.022

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Equipo de Redacción. Mente Asombrosa ofrece artículos informativos sobre temas relacionados con la psicología y el bienestar emocional.

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