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Cómo tratar con personas tóxicas
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Cómo aprender a tratar con gente tóxica

Las personas tóxicas por lo general resultan ser bastante desagradables y difíciles de llevar, sin embargo, en ocasiones los individuos no pueden prescindir de relacionarse con ellas porque forman parte de su vida cotidiana.

Es probable que la persona tóxica sea un integrante clave en un equipo de trabajo, el jefe o se trate de algún familiar, quizás uno de los padres o hermanos, caso en el que es imposible salir de la vida de las personas.

Ante esta situación es necesario buscar una solución para que el comportamiento de la gente tóxica no produzca malestares emocionales en la persona que debe lidiar con ella.

Cómo reconocer a la gente tóxica:

Las personas tóxicas son aquellas que por lo general contaminan todos los espacios en los que interactúan con pesimismo, negativismo, así como con la creación de conflictos.

Al igual que una persona que sonríe contagia a las otras con su calidez, la persona tóxica irá regando su ira, inconformidad y malestar en todos los espacios en los que se desenvuelva.

Es así como en el equipo de trabajo en el que se respiraba una atmósfera de paz, armonía y compañerismo, después de las opiniones mal intencionadas de la persona tóxica puede tornarse el clima laboral en un ambiente caracterizado por la desconfianza y la hostilidad.

Como en el caso del ejemplo anterior sucede en los hogares que todo funciona de lo mejor hasta que aparece la llamada “manzana de la discordia”, por así decirlo, que es cuando los individuos mostrarán una tendencia a la ira y al mal genio.

Los rasgos predominantes de una persona tóxica son los siguientes

1. Se caracterizan por sacar lo peor de cada persona

Las personas tóxicas, por regla general, desarrollan una agudeza para detectar aquellas cosas que harán sacar de sus casillas a las otras personas, bien sea por los miedos o defectos que a estos individuos no les enorgullezcan o haciéndolos quedar en ridículo, por ejemplo.

No son necesariamente malas personas, solo que de alguna u otra forma adquirieron esta manera de relacionarse como su modo de vida, quizás porque en su interior esta sea el mismo tipo de relación que mantengan consigo mismos.

Lo cierto es que la persona tóxica se encaprichará en hacer aflorar el lado más negativo de cada persona en parte porque no logra ver los aspectos positivos de la personalidad de ningún individuo.

2. Solo logran ver lo malo de cada situación

Cualquier propuesta que llegue a recibir logrará contaminarla inmediatamente con matices negativos y con desconfianza, y así lo manifiesta en las buenas intenciones de otra persona o en que las cosas puedan mejorar.

Sí en la empresa para la cual trabaja establecen reglas con la finalidad de premiar los esfuerzos de los empleados, dudará de ello y se encargará de convencer a los otros de que esto es realmente injusto porque no será para todos o para enriquecer a los dueños de la empresa.

3. Las personas tóxicas son pesimistas

Todo lo ven desde el punto de vista negativo, realmente les cuesta creer que la vida puede ser bonita y que se puede tener felicidad, su pesimismo no se los permitirá jamás.

4. Esparcen malestar

Las personas tóxicas van regando su malestar por todas partes y terminan por contagiar esas emociones negativas a la mayoría de las personas con la que llegan a interactuar.

5. La gente tóxica ama los conflictos

Para una persona tóxica el conflicto es un estilo de vida, en todo momento se inclinan por la búsqueda de desacuerdos que pueden enfrentar ellos mismos o manejar a las otras personas para que los tengan sin importar las consecuencias que puedan surgir de sus acciones.

7. Carecen de empatía

La única persona por la que realmente llegan a interesarse es por ellos mismos, no les importa en ningún sentido los sentimientos de las demás personas.

Aunque en muchos casos parecieran interesarse por el bienestar de otras personas, cuando los manipulan para que exijan sus derechos, esto solo es la manera de crear conflictos a su alrededor.

Consejos para tratar con personas tóxicas

A pesar de la dificultad que implica relacionarse con la gente tóxica y de que la mejor manera para solucionar esta problemática es huir y escapar, no siempre esto se puede llevar a cabo por innumerables factores como la cercanía familiar o laboral.

Sí no se les puede dar la espalda por completo a estas personas, es importante tomar las medidas pertinentes para que su comportamiento no termine por afectar negativamente a los otros de la siguiente manera:

1. No tomar sus afrentas como algo personal:

No siempre es una tarea fácil pero es la manera más sencilla de lidiar con una persona tóxica, ellas siempre se quejarán por todo lo que sucede a su alrededor pero es parte de su proceso personal.

La persona tóxica no se siente bien consigo misma ni con lo que le ha tocado vivir, por consiguiente, cuando agrede a los demás o se queja, lo que está manifestando es su propio malestar.

2. No darle control sobre las emociones:

El control de las emociones es tarea de cada persona, es por ello que es imposible que otra persona pueda incidir o alterar el estado emocional de otro.

La persona que se siente bien y no tiene problemas que le aquejen no puede cambiar de estado de ánimo de pronto, y hacer contacto con la ira porque aparezca otra persona a molestar. Si llegase a suceder es necesario que esa persona se revise, reflexione, trabaje en el fortalecimiento de su autoestima y tome el control de sus emociones.

3. Marcar límites a las personas tóxicas:

Ante la presencia de las personas tóxicas es relevante establecer límites bien marcados en los que se le respetará su manera de proceder en la medida en que no afecte a los otros, fijando las reglas de juego de tal manera que esta persona sepa lo que está permitido y lo que no.

Ello incluye la asertividad para manifestar el modo en el que se está dispuesto a ceder ante sus solicitudes y cuando es un no rotundo.

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Dayerlin Sosa López

Dayerlin Sosa López es Socióloga y Psicoterapeuta egresada de la Universidad Central de Venezuela con componente Docente en la Universidad de Oriente. Se desempeña como facilitadora de talleres de crecimiento personal para empresas. Es escritora, dedicada al trabajo terapéutico y Psicoterapeuta Gestalt.

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