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Padres intrusivos en la relación de pareja

En el momento en que tú y tu pareja decidan unirse, ya sea por convivencia o por matrimonio, su unión se hará oficial y, por tanto, con ella vendrán las responsabilidades y los compromisos.

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Esto seguramente los llevará a vivir momentos felices, a un compartir más íntimo y profundo y a una fusión que seguramente los hará sentir bien, satisfechos, amados y cuidados en muchos sentidos. 

Todo esto suena realmente genial. Pero precisamente este compartir, además de los innumerables efectos positivos, también determinará aspectos negativos que a la larga, si no se gestionan, pueden llegar a ser casi destructivos.

Aquí analizaremos una de ellas que es acerca de las interferencias de las familias de origen y, en concreto, de las parentales.

¿Qué se puede hacer en estas situaciones? Hablaremos de ello en este artículo.

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Padres intrusivos: ¿Por qué los padres interfieren en las relaciones de sus hijos?

La injerencia de la familia es una realidad muy concreta. Según datos del Istat, la interferencia de los padres es uno de los principales factores de fricción entre marido y mujer (31% de los casos) y esto se ve agravado por la frecuente invasión de los suegros en la vida de pareja (27% de los casos).

Seguramente el origen de esto radica precisamente en el tipo de relación que se establece con los padres desde una edad temprana. Y en el entorno en el que se desarrollan las relaciones íntimas.

Partiendo de estas premisas, podemos decir que muchas veces sucede que las familias con un estilo de apego inseguro/ansioso corren el riesgo de asfixiar a sus hijos con una protección excesiva.

Factores que pueden ocasionar padres intrusivos

Hay varios factores que pueden determinar una interferencia real, persistente y constante.

Cuando el hijo necesita apoyo de sus padres

En este caso, el hijo puede mostrar una necesidad de ayuda o, en todo caso, de apoyo y esto puede ser un terreno fértil para el progenitor. Él podría responder a esta necesidad convirtiéndose en el «tercero» de la relación o incluso tomando el lugar de ella.

Una situación típica es aquella en la que el padre siempre debe tener la palabra, dar su consejo que no puede ser rechazado o que siempre debe ser escuchado.

El nacimiento de un niño

Otro factor que suele convertirse en motivo de interferencia es el nacimiento de un hijo y, por tanto, de un nieto para el progenitor.

En este caso, el progenitor puede querer insertarse en la pareja a toda costa, queriendo educar al hijo y desacreditando a la madre.

Hay una dependencia económica por parte del hijo

Otro factor que a menudo alimenta la interferencia de los padres es la dependencia económica.

Muchas parejas, de hecho, deciden irse a vivir juntos o, incluso, ser padres incluso antes de haber alcanzado su propia dependencia económica. Esto obviamente alimenta los motivos de la interferencia de los padres, ya que estos últimos se sienten con derecho a controlar a la pareja, sus gastos y sus decisiones.

Cómo hacer frente a los padres intrusivos

Como se ha demostrado hasta ahora, puede ser muy difícil manejar la relación cuando se tiene que lidiar con este problema. A esta dificultad hay que añadir los innumerables desafíos ocasionados por la injerencia de los padres.

Pero si nos encontramos en esta situación, ¿cómo podemos gestionar la relación con nuestra pareja y con las familias de origen? Aquí hay algunos consejos que pueden ser útiles.

Asegúrate de ser un equipo con tu pareja

Muchas veces, la estrategia útil para gestionarlo todo es ser dos y no chocar entre sí: esto es fundamental. Si chocas y discutes con tu pareja, seguramente te sentirás mejor porque te ayuda a desahogarte del enfado que sientes, pero ¿a qué te llevará eso? Prácticamente nada más que un ambiente tenso y bélico con tu pareja que no es bueno para tu pareja.

En su lugar, piense en colaborar entre sí; una estrategia útil es la de una comunicación abierta y sin prejuicios sobre lo que está sucediendo.

Trata de ponerte en el lugar de los padres intrusivos

Lo que los padres experimentan ciertamente no es simple. Muchas veces, un hijo se va cuando el padre ya está jubilado y, por tanto, es mayor. Esto genera dificultades: ya no es joven, ya no es un trabajador y ya no es un padre que cuida a su hijo. 

A esto se suma una dificultad evidente: la de dejar ir al hijo después de que haya sido la razón de sus días. Pensar en cómo educarlo y hacerlo crecer bien es muchas veces la única prioridad de los padres. Esto no es fácil para un padre. Entonces, ¿por qué no pensar en ello?

Pon límites

Muchas veces, la mejor manera de hacer entender a las personas el intrusismo de ciertos gestos o ciertos comportamientos es señalándolos: no es fácil porque seguramente estar de cierta manera con los padres o con la familia de la pareja podría avergonzarte. 

Pero esta es la única manera: hay que dejar claro que ciertos gestos no son bienvenidos y que, por el contrario, son motivo de discordia o riñas.

Deja en claro cuáles son los roles

Es muy importante establecer tus propios roles. En la práctica, cuando te das cuenta de que estás muy presionado por tu familia o por alguno de tus padres, la mejor estrategia es comunicarte con ellos y hacerles entender los roles que cada uno tiene en la nueva dinámica familiar que se ha presentado. 

Prioriza a tu pareja

Si te sientes muy conectado con tus padres y sientes que esto se está convirtiendo en un problema para tu pareja, trata de comprender qué tan malo es esto para ti y tu pareja.

Es necesario, cuando decides ser pareja, que seas capaz de despegarte de tu familia : esto no significa cortar las relaciones, sino trabajar para que la pareja construya una relación adulta y autónoma, que no sufra invasiones.

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