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Los hijos se pierden primero en casa, no en la calle

La familia es el principal modelo a seguir para los niños. Por lo tanto, no bastan los mensajes verbales que los padres transmiten a sus hijos, sino también el ejemplo que dan a través de su propio comportamiento y forma de vida.

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Cuando se trata de compañerismo, la actitud de un padre hacia el otro determina en gran medida cómo el niño forma creencias sobre cómo debe comportarse con la otra mitad y con su propia familia como adulto.

Las bases para que un niño no se pierda vienen desde casa

La manifestación de ternura y afecto entre la pareja, como por ejemplo, con un abrazo, ayuda a los niños a aprender a expresar su amor, como adultos. En cambio, los gestos o comportamientos violentos crean traumas en los niños, que luego imitarán, utilizando la misma forma de resolución de conflictos.

La gratitud es también una forma cariñosa de decir «gracias» a tu pareja, reforzando la buena voluntad. En un mundo duro, donde la mayoría son esclavos de su «yo quiero» personal, la expresión de gratitud, por ejemplo entre los padres, aporta un mensaje más profundo sobre el valor que le damos al otro.

Los padres son modelos a seguir para sus hijos

Los niños miran constantemente a sus padres y absorben estímulos externos como «esponjas». Por lo tanto, la atmósfera emocional de la forma en que los padres interactúan, se percibe inmediatamente. Los padres pueden pensar que pueden engañar o «sobornar» el favor del niño, pero él es un juez imparcial, que entiende más de lo que muestra.

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Si el niño se da cuenta de que algo anda mal entre sus padres, esto le causa ansiedad. Por lo tanto, a veces puede tratar de aislar sus emociones negativas, por ejemplo, jugando videojuegos todo el día. En el peor de los casos, los padres involucrarán al niño en un conflicto, obligándolo a tomar una posición.

Cuando las necesidades emocionales de los padres no se satisfacen en ambos lados, en resumen, viven de manera convencional, entonces esto genera una gran carga emocional para el niño. En el futuro es muy probable que reproduzca los comportamientos que ha aprendido en sus propias relaciones como adulto, por ejemplo, cuando el padre no respeta a la madre, entonces el niño puede en el futuro, como hombre, faltarle el respeto a su esposa.

No terminan aprendiendo de la calle y perdiéndose allí

Un adolescente que ha encontrado en la calle el estímulo que no lo expone a tanta carga emocional, estrés y ansiedad, es un niño que salió huyendo, que ya estaba perdido, que no se ha perdido afuera, sino que ya viene extraviado desde su casa, tratando de encontrarse a sí mismo en un entorno que es el menos favorable.

Por otro lado, la forma en que un niño se comporta en sus relaciones de pareja como adulto está determinada en gran medida por su relación con sus padres y los patrones de comportamiento de los padres. Más concretamente, cuando crece en un ambiente tranquilo, seguro y con exceso de amor, donde aprende a respetarse a sí mismo ya los demás, entonces el niño se vuelve más maduro y responsable.

Es importante que los niños sientan el hogar como su refugio, como su centro y lugar para crecer y fortalecerse, en un ambiente hostil y que lo llena de ansiedad constantemente, el niño, que ya casi se convierte en adulto, encontrará un infierno del cual necesita salir huyendo, y la calle suele ser el lugar que buscará.

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