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El príncipe de las mareas – Dejando el pasado atrás

El príncipe de las mareas es una historia acerca del impacto de los traumas infantiles y el valor del perdón. Entérate de como los Wingo lo superaron.

El príncipe de las mareas es un aclamado film de 1991, dirigido por Barbra Streisand, que nos ofrece romance, drama y entretenimiento a partes iguales. Ha resultado ser una obra útil para estudiantes de psicología, quienes encuentran en ella perfiles muy interesantes. Asimismo, recibió críticas muy positivas y hasta un Globo de Oro (mejor actor dramático). Fue nominada a 7 premios de la academia, mejor película, actor, actriz de reparto, guion adaptado, banda sonora, fotografía y dirección artística; aunque no ganó ninguno.   

En la trama Tom Wingo de Carolina del Sur, es un profesor de inglés de la escuela secundaria y entrenador deportivo, con problemas maritales. Su madre le pide que viaje a Nueva York para prestar apoyo a la Dra. Susan Lowenstein, psiquiatra de Savannah, poetisa y su hermana gemela. Esta, por segunda vez ha intentado suicidarse y tratarla se hace difícil porque no colabora y además, ha reprimido vivencias de su pasado. Tom, quien comparte sus traumas, trabaja en equipo con la terapeuta y en el proceso sostienen una breve aventura.

Los personajes principales de el príncipe de las mareas son representados por Nick Nolte (Tom Wingo) y Barbra Streisand (Dra. Lowenstein, una bella mujer que se siente muy infeliz). Blythe Danner es Sallie Wingo, madre de los gemelos y de Luke (Grayson Fricke), quien es el mayor y muere antes de llegar a la edad adulta. Melinda Dillon (Savannah Wingo) y Brad Sullivan (Henry Wingo), padre y esposo, completan la familia. Entre los actores secundarios se encuentran el esposo y el hijo de la psiquiatra. Estos son Jeroen Krabbé como Herbert Woodruff y Jason Gould en el papel de Bernard Woodruff, respectivamente.

Sinopsis de la película

La narración se inicia en los marjales de Carolina del Sur, con la voz de Tom en off. Este dice que existen familias a las que nunca les sucede nada interesante, de lo cual él siempre ha sentido envidia. Su padre, dueño de un barco camaronero, es un hombre difícil, alcoholizado y de mal carácter que maltrata a su familia. Su madre es una mujer cínica y fría, que no contribuye en nada a hacer del hogar un lugar agradable para sus hijos. Los niños utilizan las marismas como una zona de refugio cuando las discusiones de los adultos hacen insoportable el ambiente en casa.    

Savannah, quien resulta ser la más sensible de los tres hermanos es, al mismo tiempo, la que sufre con mayor intensidad los sucesos de su niñez. Aunque Tom también se siente deprimido; su redención comienza con el viaje a Nueva York a auxiliar a Savannah y el establecimiento de una dulce relación con su psiquiatra. El proceso beneficia a la paciente y al resto de la familia; puesto que, incluso el abuelo se convierte en un ser amoroso con las niñas de Tom y Sally (su esposa).   

Las sesiones terapéuticas comienzan a surtir efecto para ambos hermanos al salir a la luz el suceso que causó la disociación de Savannah. Así, Tom por fin revela lo que sucedió cuando tenía 13 años. Él, al igual que su madre y su hermana, fue violado por unos convictos escapados que invadieron su hogar. Luke mató a dos de ellos con una escopeta, mientras que su madre acuchilló al tercero; luego, enterraron los cuerpos y juraron nunca hablar de la experiencia. Tom y Susan se enamoran; no obstante, al final él decide seguir con su esposa pero, ahora en paz consigo mismo.    

Lecciones que nos deja El príncipe de las mareas

Esta película nos transmite varios mensajes importantes. El primero se refiere al hecho de que el pasado no debe ser simplemente olvidado y enterrado, primero hay que aceptarlo. De lo contrario el subconsciente puede hacernos una mala jugada, como es el caso de Savannah que manifestó un trastorno de identidad disociativo. El segundo tiene que ver con el poder redentor del perdón, no solo para quienes nos causan daños, sino también para nosotros mismos.

Hasta que Tom y Savannah no se reconciliaron con su pasado y se perdonaron a sí mismos por lo que había sucedido, no pudieron seguir adelante. Ni tampoco fueron capaces de mantener relaciones interpersonales exitosas. Finalmente, el sacrificio de Tom y Susan es digno de admiración. Su preocupación por sus respectivos cónyuges e hijos tuvo más peso que el deseo de satisfacer sus propios anhelos y necesidades. Así, ninguno de ellos apostó al desarrollo de otra familia disfuncional.

En conclusión, El príncipe de las mareas es una obra profundamente dramática que, sin embargo, le permitirá disfrutar de un buen rato de esparcimiento. Las actuaciones de Nick Nolte y Barbra Streisand resultan excelentes, desde todo punto de vista. Y aun cuando el final no es el esperado, deja una sensación agradable en el espectador de que las cosas fueron hechas de la forma correcta. Tom y Susan no quedan juntos pero si como amigos, y ambos terminan siendo felices dentro de su propio núcleo familiar.

Gladys González

Gladys González

Gladys González Bachelor of Business Administration (B.B.A.) Janus University EEUU. Acreditada en el manejo de Técnicas Psicoterapéuticas y Autosanación en Sanarte Fundación. Certificada en Liderazgo e Inteligencia emocional Universidad Metropolitana -UNIMET- Centro de Extensión, Desarrollo Ejecutivo y Consultoría Organizacional. Caracas – Venezuela.

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