Mente Asombrosa
Una mujer que sufre preocupación constante
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Efectos negativos de la preocupación sobre el cerebro

La preocupación constante puede traer efectos muy negativos sobre el cerebro, aumentando incluso la probabilidad de enfermarnos. 

Cuando las personas viven en constante estrés, el cerebro se encarga de segregar neurotransmisores, que son sustancias que se activan para favorecer o desfavorecer al cuerpo.

En el caso de personas con preocupaciones, el cerebro segrega el neurotransmisor conocido como cortisol, a su vez llamada como la “hormona del estrés”, la cual mantiene la sangre fluida necesaria en ciertos momentos para la adrenalina, que en exceso afectan negativamente al cuerpo.

En respuesta a situaciones de preocupación, depresión o estrés, se libera esta hormona que está controlada por el hipotálamo. Ocasionando en nuestro cuerpo efectos negativos como el aumento de grasa y el incremento en niveles de presión arterial.

Según los expertos, las preocupaciones generan ansiedad, fatiga, eliminación del sueño y cansancio físico y emocional. Afectando nuestra salud y evitando que llevemos una vida a plenitud.

Cuando una persona se deja llevar por sus preocupaciones cotidianas, tales como situación económica, actividades laborales, problemas familiares, y en vez de buscar ayuda para solucionarlo continúan pensando en el tema, esto influirá en el desarrollo normal de sus relaciones profesionales, familiares y sociales.

Nuestra mente es tan poderosa que los problemas emocionales, se reflejan en nuestro cuerpo como señal de descontento, trayendo consigo muchas enfermedades a través de las hormonas que conectan el cerebro con nuestro cuerpo.

En la medida que una persona identifique que posee una preocupación, actué para resolverla y sanar su mente, inmediatamente sanará su cuerpo. De lo contrario está llamando a nuevas preocupaciones motivadas por su estrés.

Enfermedades causadas por el estrés de la preocupación constante

Los estados emocionales identificados como estrés, depresión y tristeza, pueden ocasionar daños a nuestro organismo, los cuales van desde una simple cefalea o mejor conocido como dolor de cabeza, mareos; problemas cardiovasculares como taquicardia, tensión muscular y hasta enfermedades severas como el cáncer.

Muchas enfermedades crónicas como por ejemplo la hipertensión, diabetes, la migraña, la gastritis entre otras, son provocadas por alguna preocupación presente en la vida de un ser humano. Por tal razón, los efectos negativos de las preocupaciones prevalecen sobre los positivos.

Cuida tu alimentación

Cuando a nuestra mente llega una preocupación durante el día, el cerebro detecta que hay un peligro inminente y allí empieza nuestra ansiedad.

Durante ese estado de ánimo debemos cuidar la alimentación, consumiendo productos naturales no grasos ni azucares para evitar que los neurotransmisores liberen hormonas en exceso que afecten más a nuestro cuerpo.

Controla el estrés

Cuando nos encontramos frente a una situación que nos genera preocupación, hay que buscar soluciones inmediatas, así evitamos que se quede en nuestros pensamientos por mucho tiempo generando estrés.

Para combatir el estrés producto de una preocupación, debemos buscar actividades recreativas como ver televisión, leer revistas, visitar un familiar o un amigo.

También puedes implementar técnicas de relajación corporal y mental como, caminar al aire libre, practicar yoga, biodanza, taichí, entre otras. Además, acudir a varias secciones de masajes de relajación anti estrés o realizar meditación, suelen ser altamente beneficiosas para el cuerpo y la mente.

Por último, debes saber que el estrés se libera durmiendo bien y las horas necesarias para descansar de las actividades que te generan cansancio y agotamiento físico, esto acompañado de una buena alimentación.

¿Necesitas ayuda para ser menos “preocupón”?

Si eres una persona que todo te angustia, te causa preocupación excesiva y aunque tratas de solucionar las situaciones que te aquejan, pero no lo logras por ti misma, es tiempo de buscar ayuda terapéutica, ya sea con un psicólogo, neurólogo o terapeuta emocional.

Otro tipo de ayuda es la espiritual, dependiendo de tus creencias religiosas puedes orar, cantar o conversar con un sacerdote, maestro o pastor. Tal vez allí encuentres esa paz interior a tus preocupaciones y evitas dañar tu sistema inmunológico.

Las preocupaciones cambian nuestra conducta

Cada vez que tenemos una preocupación y activamos nuestro diálogo interno con el pensamiento inconsciente para buscar solución a este problema por muy sencillo que sea, si no logramos salir con éxito de ello, aparecerán los cambios de conducta nos volvemos paranoicos, la cabeza no para de pensar una y mil veces la solución que nunca llegará.

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Por lo antes expuesto, debemos controlar los estados conductuales por los que pasamos durante la etapa de estrés y ansiedad, debemos ser pasivos, evitar los gritos, controlar el llanto, la agresividad y relajarse así podrá tener mejor actitud ante los demás.

Las preocupaciones y el adulto mayor

Las preocupaciones no tienen edad, si de joven fuiste una persona ansiosa y muy activa, en la tercera etapa de la vida, probablemente te agobien las preocupaciones si no logras controlarlas a tiempo.

Muchos especialistas aseguran que la mayoría de las enfermedades que padecen los adultos mayores, son producto de las preocupaciones, la ansiedad y el estrés. Es importante recordar que las enfermedades son algunas veces psicosomáticas.

Como dicen los psicólogos, el cuerpo dice lo que la mente y los pensamientos callan. Por tal motivo, en los abuelos las preocupaciones muchas veces se vuelven tormentosas, aterradoras y repetitivas. Estas se desencadenan en enfermedades tiroideas, depresivas, entre otras.

En esta etapa de la vida, suele presentarse comúnmente problemas depresivos, causando inseguridades, bajo autoestima y poca concentración en sus actividades cotidianas, muchas veces las personas llegan a menospreciarse y considerarse como inútiles.

Según los neurólogos, la mayoría de los adultos mayores, no controlan su ansiedad ni depresión con terapia ni autocontrol emocional, sino que recurren a medicamentos antidepresivos y ansiolíticos, para mejorar sus niveles de ansiedad y dormir.

Sin embargo, estos fármacos que en su mayoría logran calmar el estado emocional del paciente por un tiempo prolongado, también traen efectos secundarios como taquicardia, insomnio, náuseas, vómitos, sedación, confusión y desgaste de la memoria.

Los adolescentes y sus preocupaciones

Actualmente los adolescentes y jóvenes en etapa universitaria también sufren de preocupaciones, tal vez los temas que la ocasionan sean totalmente diferentes a los adultos mayores; veamos cómo afrontan los adolescentes y sus familiares esta situación emocional.

Los terapeutas aseguran que una de las etapas más difíciles de la vida es la adolescencia porque dejas de ser niño, para convertirte en adulto. Es allí cuando empiezan las preocupaciones por su futuro, su independencia social y su aceptación ante las demás personas.

Aunque parezca algo descabellado o superficial, los adolescentes se preocupan por no llegar a ser tal vez la persona más popular de la clase o de la urbanización donde vive. También les agobia sobre todo a las chicas su aspecto físico, ya sea porque no están conformes con su apariencia personal o porque su peso no es el ideal.

En esta etapa no solo los adolescentes deben buscar solución a su preocupación para no decaer en su salud física; también los padres deben aportar soluciones, buscar ayuda con especialistas para solucionar de manera exitosa el problema que los queja.

Debemos resaltar que los adolescentes tienen puntos de vista diferentes a los adultos. Ellos sanan pronto si se lo proponen y recibe apoyo de sus seres queridos. Luego, crecerán y estas preocupaciones servirán de aprendizaje.

Si por el contrario los adolescentes no reciben apoyo de sus padres, y tampoco logran auto controlar su ansiedad, esta puede llegar a convertirlos en el futuro en adultos frustrados, rebeldes y con riesgo a caer en drogas o ser víctimas de bullying.

Por eso, debemos como padres educar a nuestros hijos desde pequeños, para su futuro que puedan superar sus conflictos emocionales, desarrollen su inteligencia emocional y sean exitosos.

Recomendación

Cuando nos encontremos en situaciones de riesgo que puedan causar preocupación, debemos armarnos de valor y buscar una solución activa para tal fin. Con ello lograremos combatir la ansiedad, sanar nuestra mente y nuestro corazón para que nuestro cuerpo este en armonía y vitalidad.

Dile adiós a las preocupaciones, a la ansiedad, resuelve con paciencia tú día a día. Y recuerda que las personas con una vida plena y sana, son seres de luz con energía para reprogramar y encuadrar su mente con su cuerpo.

Francis Montero Lucena

Francis Montero Lucena

Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad Yacambu (Barquisimeto, Edo. Lara, Venezuela). Desempeñó el cargo de Visitadora médico en el Centro Ortopédico los Niños (Barquisimeto, Edo. Lara, Venezuela) y actualmente, desempaña el cargo de Psicóloga y Terapeuta Infantil en la Fundación Regional del Niño Simón, San Felipe (San Felipe, Edo. Yaracuy, Venezuela).

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