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Por qué las personas tienen tendencia a actuar como espectadores nada más
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Efecto espectador: qué es y cómo prevenirlo

El efecto del espectador ocurre cuando la presencia de otras personas desalienta a un individuo a intervenir en una situación de emergencia. Fueron los psicólogos sociales Bibb Latané y John Darley quienes estudiaron y acuñaron el nombre de esta situación en particular.

¿Qué es el efecto espectador?

Poco después de las 3 am del 13 de marzo de 1964, Catherine “Kitty” Genovese estacionó su auto y se dirigió a su apartamento en Queens, Nueva York, después de terminar su turno como asistente de bar.

El asesino en serie Winston Moseley estaba fuera por las calles, en busca de acechar a alguien esa noche. Genovese se convirtió en su objetivo. Cuando se dio cuenta de que la estaban siguiendo, comenzó a huir.

Cuando Moseley la alcanzó, él comenzó a apuñalarla con un cuchillo de caza, Genovese comenzó a gritar: “¡Dios mío, me está apuñalando! ¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme!”

Las luces de los apartamentos que rodeaban la escena se encendieron y la gente miró por la ventana. Inicialmente funcionó y el agresor se escondió en las sombras. Pero nadie salió a ayudar a la joven. Así, Moseley pudo infligir los golpes de gracia, robar y violar a la pobre Genovese. El ataque duró unos 30 minutos. Hasta 38 personas presenciaron el asesinato de Genovese. Nadie salió a ayudarla.

Entendiendo el efecto espectador

La condena pública y la indignación hacia los testigos que no acudieron en ayuda de Kitty Genovese no esperaron.

Este hecho serio ha dado lugar a un área completa de investigación psicológica para determinar por qué algunos transeúntes reciben ayuda y otros no.

Como resultado de esta investigación, los psicólogos sociales han acuñado los términos “efecto pasajero” y “difusión de la responsabilidad“.

El efecto espectador o efecto “bystander”, describe la situación en la que un grupo de espectadores es testigo de una situación de emergencia, pero no hacen nada para ayudar o detener la situación peligrosa.

Según el Departamento de Justicia de los EE. UU., en el 70 por ciento de los asaltos hay gente presente y en el 52 por ciento de los robos también. El porcentaje de personas que ayudan a la víctima es muy variable, dependiendo del tipo de delito, el ambiente y otras variables clave.

El efecto de espectador puede ocurrir con muchos tipos de crímenes violentos y no violentos. Incluye comportamientos como el acoso escolar, el acoso cibernético, la conducción en estado de embriaguez y problemas sociales como daños a la propiedad o al medio ambiente.

Entendiendo la difusión de la responsabilidad

Si hay muchos testigos en un accidente, la gente pensará que otros harán algo. Cuantos más testigos haya, menos probable es que alguien actúe. La responsabilidad individual se convierte en responsabilidad de grupo.

En un estudio bien conocido, investigadores encontraron que, cuando los espectadores estaban solos, el 75 por ciento del tiempo ellos ayudaban a la persona necesitada. Sin embargo, cuando había un grupo de seis personas, solo el 31 por ciento ayudó.

Ser parte de un grupo a menudo disminuye el sentido de responsabilidad personal. Es como si hubiera un sentimiento de anonimato. En este estado, es más probable que las personas hagan cosas que nunca habrían hecho individualmente. Esta desindividuación, o pérdida de individualidad, a menudo se asocia con acciones grupales conocidas o masacres.

Los testigos del asesinato de Kitty Genovese dieron excusas como “no quería involucrarme” y “pensé que era solo una pelea entre amantes“.

Las razones comunes para no ayudar a una víctima incluyen:

  • Temor de que el riesgo personal de daño sea demasiado grande.
  • sensación de no tener la fuerza u otras características necesarias para poder ayudar
  • Suposición de que otros están mejor calificados para ayudar
  • observar las reacciones de los otros testigos y deducir que la situación no es tan grave como se creía inicialmente, ya que no parecen alarmados
  • Temor de convertirse en blanco de agresión o posible acoso.

¿Cuándo es más probable que se intervenga?

Es más probable que la gente actúe si está claro que la víctima necesita ayuda. Por ejemplo, algunos de los testigos del asesinato de Kitty Genovese no pudieron ver los ataques que estaba recibiendo y no estaban seguros de si estaba realmente herida.

Es más probable que ayudes si:

  • la víctima es conocida
  • estas entrenado en defensa personal
  • tienes formación médica o experiencia
  • Se cree que la persona es digna de ayuda.

¿Qué puedes hacer?

Como actuar:

  1. Estate alerta a posibles problemas. Confía en tus instintos si algo no parece correcto.
  2. Si eres testigo de un crimen o de violencia, trata de sacar tu propia conclusión. No mires a otras personas que están contigo para decidir cómo comportarte.
  3. Considera si pudiera ser peligroso intervenir directamente. A veces la no intervención es algo excesivo, pero sin duda también es correcto no ponerse en peligro. Llama a los servicios de emergencia y toma nota de los detalles de un ataque.
  4. Trata de buscar soluciones que reduzcan la probabilidad de violencia. Distrae a una persona agresiva o intenta hacerla hablar superando su agresión.
  5. Cuando sea posible, toma medidas. Cuando una persona da el primer paso, aumentan las posibilidades de que otros también intervengan.
  6. Obtén ayuda de otros. Por ejemplo, involucra al barman o a sus amigos si notas que alguien está a punto de comenzar a conducir después de beber demasiado.

Conclusiones

Todos tenemos la capacidad de superar el efecto espectador. Identificarse en el otro es siempre un buen ejercicio. Hablar con un colega que parece molesto o en problemas nunca debe ser subestimado. Escuchar y aprender las historias de las personas nunca es una pérdida de tiempo.

Ayudar a los demás siempre trae beneficios, incluso para nosotros mismos. Cuando haces cosas buenas para los demás, activas la parte del cerebro responsable del sistema de recompensa. Por lo tanto, reduce la actividad del cerebro que estimula el estrés.

Mercedes Leal González

Mercedes Leal González

La licenciada Mercedes Leal González es psicóloga clínica, especialista en tratamiento de TDAH, Asperger, Trastornos de Aprendizaje y Terapia de Gestalt. La redacción y revisión de artículos sobre psicología y superación personal son su pasatiempo favorito.

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