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Ira y autoconocimiento: la raíz de tu enojo puede decir mucho de ti

La ira aparece como un movimiento interno, como una reacción a un pensamiento, o un sentimiento. El enojo es un sentimiento que todos hemos experimentado, y analizarlo nos puede llevar al autoconocimiento. Y tú ¿Con quién estás enfadado?

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¿Estás enfadado con tu madre, tu hermano, tu novia, tu pareja, con un extraño en el autobús? ¿O con el político, con el recuerdo de un hecho traumático, con toda una carrera, o con personas?

Qué es la ira

La ira es una reacción a un estímulo interno que es activado por un pensamiento. Por la interpretación de una situación que se experimenta como una amenaza para la seguridad.

A menudo, el estímulo interno que conduce al sentimiento de ira está motivado por un evento externo (por ejemplo, el comportamiento de una persona, leer un libro, mirar una película, situaciones de improvisto, etc.).

Tu ira demuestra que te encuentras en una situación, con una persona, o en una interpretación que amenaza tu ego. Nunca estás enojado con algo o con alguien que no te concierne.

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Comprendiendo la naturaleza del enojo

Por lo general, cuando niegas una característica como propia, y la arrojas a lo profundo de tu conciencia, esta eventualmente buscará presentarse de alguna manera contigo y salir a la luz. De hecho, inconscientemente, buscas acercarte a ella, y eso es exactamente lo que haces cuando te enojas con el «otro» que reconoces que la tiene.

A través del otro entras en contacto con lo que te molesta por dentro, porque está en tu realidad psíquica interior.

La rudeza, enfado, arrogancia, remordimiento, dilación, compasión, sumisión, franqueza, ironía, cinismo, miedo, incapacidad para expresarse. Todo lo anterior y muchos más, son tus características, pero las has registrado como indeseables en tu «sótano mental».

No se mencionan características «positivas», como la generosidad, la paciencia, la valentía, etc. que son universalmente deseadas y buscadas. Porque generalmente cuando alguien las tiene son legítimas, no son un material mental que «debe evitarse».

Sin embargo, muchos de nosotros somos intolerantes con aquellos que percibimos como portadores de las cualidades anteriores. Precisamente porque tenemos miedo de reconocer e incluir estas características «positivas» en nuestra personalidad.

Cómo la ira permite el autoconocimiento

Entonces, a través de tu ira, es decir, tu disposición a percibir tus rasgos «negativos» en los demás, se activa tu sistema de alarma interno.

Tu gran miedo es tomar conciencia de que también eres dueño de ellos, ya que, si esto sucede, es posible que debas incorporarlos a tu propio repertorio de actitudes y comportamientos. Entonces, por un lado, arrojas estas características no deseadas y socialmente inaceptables a los demás, liberándote de la conciencia y la necesidad de manejarlas.

Pero hay una alternativa. Tu ira te ofrece la oportunidad, si alguna vez quieres ser completo y mentalmente maduro, de comenzar gradualmente a tomar conciencia de quién eres realmente. Es decir, te ofrece la posibilidad de autoconocimiento.

De conocer el gran «depósito» de tu mecanismo psíquico, haciendo uso de un enfoque interpretativo, y asumiendo tu responsabilidad personal, para la integración -o no- y el manejo de los aspectos -inicialmente sombríos- de tu personalidad.

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