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Goleador | ¿Es una estrella individual o un líder del trabajo en equipo?

El goleador es el líder de un equipo que se esfuerza por lograr una meta común: marcar puntos. Mientras mayor sea su fortaleza grupal, mejores serán los resultados.

Un goleador no es solo un individuo talentoso. Aparte de conocer de fútbol y de las mejores estrategias para hacer un gol, debe poseer una personalidad equilibrada. Además, necesita ser carismático, inspirar pasión en el público y temor en los equipos rivales. Y eso no se consigue con la suerte, sino por medio de un esfuerzo continuo y bien hecho, que traiga como resultado el fin que se desea. Las competencias emocionales cobran entonces una gran importancia.

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Estas duplican el valor del talento natural, porque le permiten al jugador delantero central fortalecer sus capacidades para definir la situación en la arquería rival. Para ser altamente competitivo este jugador necesita poseer las siguientes competencias emocionales:

  • Máximo esfuerzo. El goleador que está dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, en cada práctica y juego, logrará el éxito. Esto implica resistir el cansancio, fortalecer la condición física y desarrollar el carácter. 
  • Confianza en sí mismo. Todos los que le rodean en el campo apuntan a su fracaso. Por tanto, debe sentir que posee la habilidad de jugar mejor que ellos. Necesita ser capaz de generarles temor y duda, mientras los lleva a cometer un error. Para esto requiere de atrevimiento, valor, determinación y autoestima.
  • Gestión del error. Los aciertos y fallas del goleador son muy evidentes, no pueden ser ignorados. Pero, además tienden a ser sobrevalorados. Así, cuando el jugador está consciente de que puede equivocarse, siente menos temor y más osadía. Si, por el contrario, no admite esta posibilidad entonces, se hace más vulnerable, inseguro y multiplica el riesgo del error.
  • Gestión del gol. Un buen gol proviene de un estado de concentración, autocontrol y adecuado aprovechamiento de las oportunidades dentro de la zona rival. Es el resultado de un talento, pero también de una condición anímica. Los goles pueden venir en rachas porque, una vez que se ha marcado un tanto, hay liberación del estrés y aumenta el atrevimiento. Un error puede promover otro porque hay una mayor urgencia por anotar.   

El goleador hace un trabajo en equipo

El delantero central no es el equipo, sino apenas uno de sus integrantes. Es el iniciador de la labor defensiva y el que culmina la acción de ataque. Pero, el gol es apenas la manifestación final de un trabajo hábilmente orquestado y desarrollado por todos. Y cualquiera que logre marcarlo, no tiene que ser siempre la misma persona, debería estar mostrando el resultado de un esfuerzo conjunto. En el futbol no hay superhéroes.

Yendo un poco más profundo, el equipo no son solo los jugadores en el campo. Este incluye a los técnicos, capitanes, servicios médicos y demás personas que se unen con un interés común: GANAR. Y para lograrlo necesitan aprender a convivir y tolerar sus diferencias, establecer complicidades; pero, sobre todo alinear sus metas. Si hay esfuerzo conjunto, verdadero compromiso, ayuda y apoyo mutuo, entonces los goles vendrán como una consecuencia natural.

El talento colectivo será el resultado de la multiplicación, no la suma, de los talentos individuales. El equipo hace mejor o peor al goleador. Por ejemplo, Lionel Messi se ha convertido en una leyenda del futbol. Pero, ¿ha notado que su juego es diferente cuando está con el Barça que cuando representa a la Selección Argentina? El nivel de exigencia del equipo y el grado de competencia interna entre los jugadores no son los mismos.

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¿Cómo ser parte de equipos de trabajo más efectivos?

En la vida, al igual que en el futbol, para que los equipos de trabajo logren triunfar necesitan:

  • Construir confianza. Cada uno de los participantes mostrará sus mejores talentos y habilidades si se siente en confianza. Así, logrará entender su rol y el de los demás, podrá ofrecer ayuda o una crítica y recibir una reprensión cuando haga falta.
  • Crear un sentido de pertenencia. El orgullo de ser parte del equipo guiará a cada individuo a hacer su mejor aporte. Sentirse parte de la organización le motivará a ponerle pasión y entrega a su trabajo.
  • Establecer objetivos comunes. Una balsa solo se moverá en la dirección correcta y al ritmo debido si todos sus integrantes reman en la misma dirección. Por eso, en un equipo de trabajo todos necesitan conocer la misión, visión y valores que les guían. No todos trabajarán al mismo compás, pero, todos deben saber hacia dónde van.
  • Valorar las opiniones de todos. Aun cuando debe haber un líder, es importante que cada participante de sienta libre de opinar y decidir de acuerdo a sus propios criterios. En la multitud de consejeros hay sabiduría, dice la Biblia. Si todos se expresan, aparecerán más ideas y estas serán de mejor calidad.

Por último, en un trabajo de equipo debe haber buena comunicación. El goleador, el técnico y los demás jugadores necesitan hablar para restablecer sus tácticas, revisar sus errores y animarse, de manera continua. Zinedine Zidane como técnico del Real Madrid, es un ejemplo de éxito, porque logró articular futbolistas estrellas que no cooperaban unos con otros. El equipo debe sentirse en familia, sin dejar a nadie abandonado. Asimismo, deben saber aprovechar la diversidad de talentos y experiencias de los miembros, nadie sobra. Todos son valiosos.

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Cilaura Vilchez

Cilaura Vilchez

Cilaura Vilchez es Psicólogo Clínico, EMDR Practitioner del EMDRIA de New York. Miembro de la Junta Directiva de la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV). Miembro de Psicólogos sin Fronteras (PSF-V)

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