La violencia de hijos hacia sus padres —lo que la investigación académica denomina violencia filio-parental (VFP) o, en inglés, child-to-parent violence (CPV)— es un fenómeno real, estudiado desde hace décadas por la psicología familiar, aunque sigue siendo, según describen los propios investigadores, una de las formas de violencia intrafamiliar más ocultas y estigmatizadas.
Fue identificado por primera vez en la literatura científica en 1979, bajo el nombre de “síndrome de padres maltratados”, y desde entonces se ha convertido en un área de investigación propia, con revistas especializadas, instrumentos de medición validados y sociedades científicas dedicadas específicamente a su estudio.
Qué tan frecuente es realmente
Los datos de prevalencia varían según el tipo de violencia medida. Estudios realizados en distintos países de Europa y Norteamérica sitúan la violencia física de hijos hacia padres en un promedio cercano al 10% en muestras de población general (no clínicas), mientras que la violencia psicológica —insultos, amenazas, humillaciones— es sustancialmente más frecuente, con estudios que reportan cifras de entre 65% y 94% de adolescentes que reconocen haber ejercido algún tipo de agresión psicológica hacia sus padres en algún momento.
Un patrón que se repite en la mayoría de los estudios: las madres son más frecuentemente el objetivo de esta violencia que los padres, algo que los investigadores explican en parte porque suelen ser quienes pasan más tiempo con los hijos y asumen el rol principal de disciplina, y en parte porque —según la teoría de la tensión general del criminólogo Robert Agnew— los adolescentes tienden a desplazar su frustración hacia la figura parental que perciben como más accesible y físicamente menos imponente.
Cómo lo explica la investigación: dos modelos teóricos centrales

El proceso coercitivo familiar. El psicólogo Gerald Patterson desarrolló, desde la década de 1980, uno de los modelos más influyentes para explicar cómo se instala este patrón dentro de una familia. Según este modelo, la violencia filio-parental suele desarrollarse a través de ciclos repetidos de interacción coercitiva: el hijo hace una petición, el padre o la madre se niega, el hijo escala su conducta (gritos, amenazas, agresión), y el padre cede para poner fin al conflicto inmediato.
Cada vez que esto ocurre, la conducta agresiva del hijo se refuerza —porque “funciona” para conseguir lo que quiere—, mientras que la respuesta de ceder por parte del progenitor también se refuerza, porque termina la confrontación en el momento. Con el tiempo, este patrón se vuelve más frecuente e intenso.
La exposición a la violencia. Múltiples estudios, entre ellos investigaciones de la psicóloga Esther Calvete y su equipo en España, han encontrado que la exposición a la violencia —ya sea presenciar violencia entre los propios padres, o haber sido objeto de un estilo de disciplina agresivo por parte de los cuidadores— predice de forma consistente la aparición de conductas violentas posteriores del hijo hacia sus padres.
Es un patrón de aprendizaje: los niños expuestos a la violencia como forma de resolver conflictos tienden a reproducir ese mismo patrón cuando ellos se sienten en conflicto con una figura de autoridad.
Factores familiares asociados
La literatura científica identifica varios elementos del entorno familiar que aparecen con frecuencia en los casos de violencia filio-parental:
- Estilo de crianza permisivo y falta de límites. Distintos estudios españoles señalan que la ausencia de normas claras y consistentes en el hogar es uno de los factores más repetidos en los casos de violencia filio-parental de tipo menos severo, aunque los propios investigadores aclaran que este factor por sí solo no explica las formas más graves de violencia física.
- Negligencia emocional y falta de afecto. Adolescentes que describen a sus cuidadores como emocionalmente distantes reportan niveles más altos de violencia filio-parental, según estudios que han evaluado específicamente este vínculo.
- Castigo psicológico o emocional por parte de los padres. El uso de humillación, desvalorización o control psicológico como forma de disciplina se asocia con mayores niveles de violencia filio-parental posterior.
- Ausencia de la figura paterna, específicamente relacionada con violencia filio-parental de tipo psicológico dirigida hacia los padres (no hacia las madres), según hallazgos de estudios con adolescentes que ejercieron este tipo de violencia y sus propios progenitores.
Factores propios del hijo o la hija
No todo se explica por la dinámica familiar. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2025 en la revista BMC Public Health, que reunió estudios de distintos países, identificó como factores de riesgo consistentes para la violencia filio-parental: el consumo de sustancias, la impulsividad, la disciplina parental inconsistente o ineficaz, y motivaciones tanto instrumentales (buscar algo concreto, como dinero o permisos) como reactivas (responder de forma desproporcionada a la frustración o el conflicto).
Sobre el consumo de sustancias en particular, un estudio longitudinal publicado en el Journal of Adolescence encontró una relación recíproca: el consumo de sustancias predice un aumento posterior de la violencia filio-parental, y a su vez, ejercer violencia filio-parental predice un aumento posterior del consumo de sustancias, sugiriendo un círculo que se retroalimenta en ambas direcciones.
También se ha estudiado la relación entre ciertos trastornos y esta forma de violencia. Investigación específica sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha identificado factores de riesgo particulares para el maltrato hacia los padres en hijos con este diagnóstico, relacionados con las dificultades de autorregulación y control de impulsos que caracterizan al trastorno.
Un matiz importante: no siempre es “un fallo de crianza”
Existe una tendencia social, señalada explícitamente en la literatura académica, a interpretar la violencia filio-parental como resultado directo de un fracaso en la educación o en el establecimiento de límites por parte de los padres. La evidencia científica muestra un panorama más complejo: si bien los factores familiares influyen, también hay factores individuales del hijo —problemas de salud mental, consumo de sustancias, rasgos de personalidad, impulsividad— que operan de forma independiente.
Un estudio publicado en Journal of Interpersonal Violence encontró, además, que las percepciones de padres e hijos sobre el ambiente familiar y la gravedad de esta violencia pueden diferir de forma notable, y que en muchos casos los propios padres tienden a subestimar la violencia que reciben, en parte por la culpa o vergüenza asociada a reconocer el problema.
¿Qué se recomienda hacer?
La literatura especializada en intervención coincide en algunos puntos clave: buscar ayuda profesional de forma temprana, en lugar de mantener el problema en silencio por vergüenza o estigma; abordar el problema desde una perspectiva familiar (terapia familiar), en lugar de tratarlo únicamente como un problema del hijo o únicamente como un fallo de los padres; interrumpir de forma consciente los ciclos coercitivos (evitar tanto la escalada como ceder sistemáticamente ante la violencia); y evaluar de forma profesional la posible presencia de un problema de salud mental o consumo de sustancias subyacente en el hijo o la hija.
Cuando la violencia es física o representa un riesgo real para la seguridad de cualquier miembro de la familia, se recomienda buscar apoyo de servicios especializados en violencia intrafamiliar, no solo terapia convencional.
Fuentes
- Calvete, E., Orue, I., & Sampedro, R. (2011). Violencia filio-parental en la adolescencia: Características ambientales y personales. Infancia y Aprendizaje, 34, 349-363.
- Calvete, E., Gámez-Guadix, M., & Orue, I. (2014). Características familiares asociadas a violencia filio-parental en adolescentes. Anales de Psicología, 30(3), 1176-1182. https://revistas.um.es/analesps/article/download/analesps.30.3.166291/165461
- Martínez, M.L., Estévez, E., Jiménez, T., & Velilla, C. (2015). Violencia filio-parental: principales características, factores de riesgo y claves para la intervención. Papeles del Psicólogo, 36(3), 216-223.
- Fundamentos teóricos y factores explicativos de la violencia filio-parental. SciELO España: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0212-97282020000200004&script=sci_arttext&tlng=es
- Prevalence of child to parent violence and its determinants: a systematic review and meta-analysis. BMC Public Health, 2025. https://link.springer.com/article/10.1186/s12889-025-22600-y
- A scoping study on measures of child-to-parent violence. Aggression and Violent Behavior. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1359178919302861
- Adolescent-to-Parent Violence and Family Environment: The Perceptions of Same Reality?. Publicado en PubMed Central (NIH): https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6616458/
- Patterson, G. R. (1982). Coercive Family Process. Castalia.

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