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Los cuatro beneficios psicológicos de la literatura

La pregunta «¿cómo nos beneficia la lectura?», es eterna y permanece en gran parte sin respuesta. Aquí presentamos hoy cuatro formas de beneficiarse como considera el filósofo y escritor Alain de Botton.

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Alain de Botton elogia el valor de los libros que amplían el círculo de nuestra empatía, fortalecen y refinan nuestro mundo interior y nos fortalecen contra el miedo paralizante al fracaso.

Beneficios psicológicos de la literatura

Podemos considerar los siguientes beneficios psicológicos que aportan los libros:

1. Los libros nos ahorran tiempo

Puede parecer una pérdida de tiempo, pero en realidad la literatura nos ahorra más tiempo que cualquier otra cosa. Esto se debe a que nos ofrece acceso a una gama tan amplia de emociones y eventos que nos llevaría años, décadas, decenios intentar experimentarlos directamente.

La literatura es el simulador más importante de la realidad, un mecanismo que nos pone frente a infinitas más situaciones de las que jamás podremos experimentar en la vida. Nos permite ver con certeza, y esto es lo fundamental, lo que es separar o matar a alguien y sentir remordimientos o dejar el trabajo e irse a vivir al desierto. Además, leyendo literatura podemos acelerar el tiempo, seguir el ciclo de vida desde la niñez hasta la vejez.

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La literatura también nos presenta a personas fascinantes, un general romano, una princesa francesa del siglo XI, una magnífica madre rusa que adquiere un amante. Nos permite viajar entre continentes y siglos y nos convierte en ciudadanos del mundo.

La literatura es el simulador más importante de la realidad.

Alain de Botton

2. Nos hacen más amables

La literatura ejerce la magia básica de cómo se ven las cosas desde el punto de vista de otra persona. Nos permite reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones de una manera que de otro modo sería imposible y nos da ejemplos de personas amables, generosas y compasivas.

Sin embargo, la literatura se opone claramente al sistema de valores dominante: el que recompensa el dinero y el poder. Los escritores están del otro lado, ayudándonos a ser más compasivos y abiertos a ideas y emociones que son profundamente relevantes, pero que no encuentran lugar en un mundo comercializado y cínico.

3. Es una cura para la soledad

Somos seres más extraños de lo que nos gusta admitir. A menudo no expresamos lo que realmente tenemos en mente. En los libros, sin embargo, encontramos descripciones de quiénes somos realmente y de los hechos reales de la vida. Todo esto se describe con una sinceridad algo diferente a la que permite una discusión ordinaria.

En el mejor de los libros, parece que el autor nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Los autores encuentran las palabras para describir las frágiles, peculiares y únicas experiencias de nuestra vida interior. Abren nuestros corazones y mentes y nos dan el mapa de nuestro verdadero yo. De esta manera podemos viajar dentro de nosotros de manera más confiable y sin sentimientos de paranoia o persecución.

Emerson, señala en alguna parte: «En las obras de grandes escritores, descubrimos nuestros propios pensamientos descuidados». La literatura trabaja para remediar la superficialidad y los compromisos de la amistad. Los libros son amigos sinceros, siempre oportunistas, nunca ocupados y nos ofrecen espeluznantes explicaciones de cómo son realmente las cosas.

4. Nos preparan para el fracaso

En la vida de todos nosotros, uno de los mayores miedos es el miedo a estropearlo todo, a convertirnos en un fracaso o en un perdedor. Todos los días los medios nos muestran historias de fracasos. Curiosamente, gran parte de la literatura trata sobre el fracaso. De una forma u otra, muchas novelas, obras de teatro y poemas importantes tratan sobre personas que han fracasado.

Estas grandes obras, sin embargo, de ninguna manera juzgan tan duramente o unidimensionalmente como los medios de comunicación. Evocan lástima por el héroe y miedo por nosotros mismos a la nueva luz de lo cerca que estamos de destruir nuestras propias vidas.

Si la literatura realmente puede hacer todo esto, entonces probablemente deberíamos comenzar a tratarla de manera un poco diferente a como lo hemos hecho hasta ahora. Tendemos a pensar en ello como algo divisivo, como un pasatiempo, como entretenimiento, algo para la playa. Sin embargo, es mucho más que eso, es esencialmente una forma de curar, en el sentido más amplio de la palabra.

Deberíamos ver a la literatura como medicina de los médicos, algo que se recomienda terapéuticamente en una serie de necesidades y problemas en los que ayudará eficazmente. La literatura merece este prestigio por una razón que va más allá de todas las demás. Porque es una herramienta que nos ayuda a vivir y morir un poco más sanos, más puros y más sabios.

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